Fotografía: Álvaro Armas

Adultas Murgas

Diablos Locos gana la final sin cartón

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8 febrero, 2020

La noche más esperada por los murgueros llegó ayer, 7 de febrero, al Centro Internacional de Ferias y Congresos de Tenerife. Desde las 19.00 horas, el público empezaba a calentar motores entre idas y venidas buscando la innovación del evento: los asientos numerados.

Con el Recinto Ferial a reventar, la Afilarmónica Nifú – Nifá arrancó con su histórico pasacalle ataviados con la fantasía ‘Payaso Arcoiris’, un diseño de José Antonio Hernández García. Como teloneros del evento, la histórica Fufa interpretó sus dos temas: ‘Estamos de moda’ y ‘La autonómica, chacho, chacho’. Cuando parecía que los de Agustín habían terminado con su famoso ‘Cubanito’, invitaron al público a ponerse de pie y acompañados de la rondalla Masa Coral Tinerfeña, entonaron lo que ellos denominaron ‘Himno murguero’.

Diablos Locos (1970)


Los murgueros más trónicos del Carnaval fueron los encargados de abrir la gran final del Concurso de Murgas Adultas. 25 años sin perderse una final y con un pelotón como nunca sobre el escenario, acompañados de Tigaray, Maxi Carvajal cedió la batuta de manera oficial a su hijo, Tomy, encargado de dirigir toda la actuación.

Con El congreso, un musical de risa empezaron 30 minutos de gloria con el humor que los caracteriza. Conociendo lo que pasa dentro del Congreso a ritmo de musical, pasaron por el escenario Pablo Iglesias, Arrimadas, Errejón, Echenique y Pedro Sánchez. Incluso, con sintonía de Dirty Dancing, apareció Santiago Abascal con su portavoz, Francisco Franco, en un guiño a la ideología del partido político Vox. Para terminar, como voz del pueblo, y cansados de tanta hipocresía, criticaron a todos estos políticos: “La madre que los parió”. Faltó vocalización, y sonaron mejor en fase, pero aunque parecía que no, al final sí.

Y llegó La Purga, y así el broche de oro a un 50 cumpleaños. Antes de empezar, y con el Recinto apagado, un comunicado advertía de la que se venía: “Que el concejal de Fiestas los proteja”. Una apocalipsis murguera que provocó, contra todo pronóstico, que los espectadores se volviesen locos. Los de Tomy, y sin necesidad de subir a nadie el escenario, reivindicaron la Fiesta Mayor consiguiendo que el público se pusiera de pie en las sillas en defensa del nuevo método de enumeración del evento. También tiraron tracas de confetis rompiendo las reglas, y como hay un número de máximo de componentes, subieron más y se entremezclaron: “Cuenten ahora, cantidad no es calidad”.

Una cosa es contarlo, y otra cosa vivirlo. Los de la calle La Noria taparon con telas negras las cámaras de retransmisión en homenaje a las agrupaciones, las comparsas y las murgas infantiles. Y para terminar, con guiño al fallo de sonido de la pasada edición, y recordando que no es todo afinar, salieron de la tarima y con 7500 personas en silencio, cantaron a capela.

No hicieron falta voces espectaculares para poner broche de oro a una actuación que olía a primero de Interpretación. Esencia pura de lo que han sido estos sueños 50, Diablos Locos volvió. El Recinto, entregado como nunca, y así lo demostraron con la deliberación. Los trónicos se llevaron el galardón más bonito, el de un pueblo compartiendo una misma opinión.

Mamelucos (1980)


El accésit de Interpretación comenzó su noche recordando su bonita presentación en homenaje a 40 años de vida en el Carnaval para dar paso a su primera tema: Alerta spoiler. Con las voces que caracteriza a los de Xerach, empezaron con un toque de humor haciendo spoilers de películas. Para continuar, más críticos, y con referencia a la modalidad, hicieron spoiler de que «para qué sirve ensayar, si se chivan las letras de las murgas». Pasaron por los políticos, por los colegios sin especialistas, por la educación tercermundista, y por un pueblo que vota a ciegas. También hubo hueco para los spoilers que hicieron Singuagos en 2001 con el caso Las Teresitas o Bambones en 2010 con la desaparición de Coalición Canaria.

Terminaron con un último adelanto haciendo referencia a que el próximo año no habrá separaciones en el Recinto “por sus cojones”. Lo mejor, la contradicción criticando a las murgas de Gran Canaria, olvidando que Los Nietos de Sary Mánchez le dieron un premio en 2018. Mamelucos lo vuelve a hacer, y se equivoca en la elección de sus temas para fase y final.

Se segundo tema, Me pongo en tu lugar, conectó más con el público, pero no fue suficiente. Con humor, se pusieron en el lugar del vecino que quiere descansar las noches de Carnaval. Con crítica, guiño a la cantina y al Cabildo y el premio entregado a Zeta Zetas tras su participación en Got Talent. “Dale ese corazón a la pobreza, al talento, a las familias que pagan alquileres inflados”, cantaron los de la Casa del Miedo. Para continuar, un cambio de papeles entre Concepción y un aficionado del Tenerife, un empresario hotelero y una camarera de piso, un joven canario que emigra y un ministro, y Pedro Sánchez y Federico Grillo.

Con el público animado, terminaron arriba criticando al presidente del Premio Criticón: “Aquí nada gusta, aquí faltan murgas, pues búsquense a 80 tíos”. Salen de las tarimas y a capela, piden que se pongan en su lugar. Se quedaron a medio camino entre lo que pudo haber sido y lo que fue. Se echó de menos a Mamelucos 2018 y 2019, pero es difícil mantenerse arriba.

Desbocados (2006)


Solo haber pasado a la final tras tanta lucha, supuso un premio para los Desbocados, que no alcanzaron el nivel de una final. En su primer tema, El cambio climático, trataron una trillada defensa al medio ambiente que no conectó con el público. Con un juego de cubos de reciclaje, tiraron al contenedor de basura amarillo al canarión, en el azul criticaron las bases de la Comisión, en el verde, el botellón del Carnaval; el gris, para “la mierda” de las calles de Santa Cruz; y el naranja, para la basura contaminada por la falta de cultura. Sonaron exquisitos, pero no fue suficiente.

Con Una de matemáticas, y entre sumas, restas y divisiones, criticaron a los políticos y a los periodistas. En materia más carnavalera, sacaron los gastos que supone estar en una murga y el dinero que se paga por las letras. Con algún problema de percusión que pasó desapercibido, cantaron a las infantiles y a la vuelta de Distraídos, así como homenajearon por sus 50 años de Carnaval a la murguita Rebeldes, a la agrupación coreográfica Bohemios, a la comparsa Cariocas y a la murga Diablos Locos. Lo mejor, haberlos vistos en la final.

Zeta Zetas (2003)


Tras las críticas recibidas, o eso se creyó, Zeta Zetas empezó su presentación con parte de la banda desde el público. Finalizados estos, entonaron una entrada que enamoró a un Recinto emocionado y entregado a la voz del gran Besay Pérez. Esta vez desde casa, José Brito Pérez dio paso al primer tema con un vídeo de humor característico de él. Un tema con letra, ambientado en el juego ‘zcrabble’, personificó a las letras que corretearon por todo el escenario. Toda una crítica a aquellas personas que opinan que Zeta Zetas no tiene letras en sus temas. Criticaron a la reventa de las entradas con un clásico de Milanuncios: “Bendo un boli rojo y rejalo entrada”.

Continuaron haciendo uso de todo el abecedario, con una retahía de palabras tristes: homofobia, inseguridad, juzgar, karma, leucemia, loco, muerte, maltratar, machista, necio, odio, obesidad, obsesión, pobreza, quiste, racista, xenofobia y zorra, entre otras. Para terminar, con un final levanta plazas, una crítica al presidente del Premio Criticón: “No renunciamos a nuestra esencia ni por un premio”. Mucho ruido y pocas nueces.

Con La valla publicitaria, se segundo tema a concurso, los de Lemus le dieron voz a los colectivos canarios que no la tienen. Primero, la voz “de los que se juegan su vida en llamas”. Con un efecto al más puro estilo ZZ, la valla se giró y aparecieron los bomberos que salvaron el incendio de Gran Canaria. Arrancaron el aplauso del público. Prosiguieron con las alineaciones de la UD Las Palmas y el CD Tenerife para homenajear a las madres y mujeres que apoyan como afición a sus hijos y maridos. Aprovecharon y defendieron a la árbitra que recibió comentarios desafortunados y criticaron la discriminación de la mujer en el fútbol: “Partido contra el machismo”.

Para terminar, la valla se transformó en “Talento canario en el Recinto Ferial”. De ella, salieron las K- Narias, Omayra Carzola y Los Sabandeños, entre otros. En el escenario, se juntaron con Pepe Benavente, Darío de Palante Producciones, Gazz, Manolo Vieria e incluso, desde la distancia, El Vega, Kike Pérez, Rafa Méndez o Ana Guerra. Con el Recinto Ferial en pie, los de La Salud cantaron al unísono con un público entregado. Lo único bueno de la actuación, el final apoteósico.

La Traviata (2004)


Los de Josechu, que estuvieron al borde de quedarse en casa, entonaron su primer tema Protagonistas. Una crítica con un mensaje de defensa a colectivos vulnerables. Por un momento, dejaron de ser los protagonistas de la noche para cederles su espacio a las mujeres criticadas por dar el pecho a sus hijos en las calles, al “mago del balón”, ejemplo de deporte y sacrificio; a los discapacitados y sus señales de estacionamiento irrespetadas, y a las jugadoras del Granadilla. El momento más emotivo, cuando hicieron protagonista a las personas con enanismo. Entonces, Minguito salió de las tarimas y con un Recinto en pie cantó: “Porque soy un poco bajo, se me ponen mil barreras, no me dan un trabajo”.

De ahí al Carnaval, y con una temática de nuevo trillada, recrearon el Cartel del Carnaval añadiendo a la policía, a Protección Civil, a Cruz Roja y a los trabajadores de la limpieza, grupos imprescindibles en nuestra Fiesta Mayor. Empezaron flojos en voces, y aunque remontaron, sonaron mejor en fase.

‘En paz descanse’ fue el segundo de La Traviata, una despedida humorística a Coalición Canaria y sus 36 años de gobierno. Aprovecharon y recordaron al “fallecido” Manny Manuel, que revivió en medio del funeral: “Canarión te jodes, soy de Tenerife”. Entrando en territorio criticón, homenajearon a los pequeños comercios que están muriendo por culpa del pueblo: carnicerías, panaderías, zapaterías, fruterías, pescaderías y librerías, con guiño a La Isla.

Para terminar, le cantaron a quiénes han formado parte de este Carnaval y ya nos miran desde el cielo como Tom Carby, Suspi, Manuel Yanes, Popeye, Charlot, Monzón de Rumberos, el concurso en la Plaza de Toros, e incluso, el periódico La Opinión y Radio El Día. Gustaron, pero se quedaron a medio camino.

Bambones (1982)


El Recinto se rindió ante Bambones aún sin empezar, la murga con más afición del Carnaval. Recordando el emotivo homenaje de su presentación a su componente Falo, Primi dedicó toda la actuación a Maxi Carvajal, de Diablos Locos: “Mi vida es ser un bambón o el diablo que ustedes quieran”.

Tontos por cientos fue el primer tema de los laguneros. Entre porcentajes y de una manera ingeniosa, dividieron al 100% de los canarios que trabajan como crítica a la situación laboral que se vive en el Archipiélago. El 20% parados, el 15% a tiempo parcial, el 33% cobraba en B, y el 13% cobraba la mitad de las horas trabajadas, el 5% emigraba, el 7% eran autónomos y el único vividor, el Concejal. Hilando con esto, cantaron a la pobreza, para seguir con un tema más carnavalero: las entradas numeradas y el aforo a pie. Bambones, esa capacidad de cantar lo de siempre y que suene diferente.

IGIC repercutido y soportado, un lío de mucho cuidado conectó más con el público que el primer tema. Con un apagón del Recinto, con pantallas y marcador incluido, Bambones criticó a ENDESA y el cero energético que meses atrás se produjo en Tenerife. También tuvo para un Gobierno que mira hacia otro lado mientras suben las facturas de la luz. Con efecto visual, encendieron una vela para recordar cómo fue llegando la luz a la Isla. El público prendió sus linternas y los acompañó. “Normas de justa preferencia, zonas nobles primero, periferia ya iremos viendo”, cantaron los de Primi.

Con esa esencia que les caracteriza, sacaron a la luz el caso de Juan Luis Guerra a ritmo de sus canciones y el caso de Curbelo y las plazas de Enfermería. Para terminar, y de nuevo con un apagón completo, recalcaron que ENDESA “es como un ladrón que se mete en tu casa y te viene a robar”. Sonaron a la altura de Bambones, y aunque se esperaba a los del 2019, no disgustaron.

Burlonas (2012)


Las de Adela Peña quisieron pero no pudieron. Empezaron sonando exquisitas, como es de costumbre, para alcanzar una musicalidad que no se esperaba de ellas. Lo que tú me pidas con un pasodoble te lo concedo, fue su primer tema. Intentando interactuar con el público a través de unas papeletas, cantaron al Carnaval criticando cómo se ha perdido la esencia murguera y se ha cambiado por una verbena. A petición del público, cantaron al pueblo con estrofas dedicadas al pleito insular y a la unión que provocó el incendio de la isla vecina. Para terminar, volvieron a cantar al Carnaval con “historias para no olvidar” y un homenaje a Diablos Locos por su 50 cumpleaños.

Con más Carnaval por delante, en La magia de nuestro Carnaval la única femenina de la noche recrearon, de nuevo, el Cartel del Carnaval de Javier Nóbrega con la defensa de “recuperar la tradición”. Con “Noches de algarabía”, guiñaron a la Asociación y su felicitación al Cartel por las pitufas besándose, y con “Noches de fantasía, ya dormirán mañana”, hicieron referencia a los vecinos de Santa Cruz. Fuera del compás de la instrumental, y con una actuación floja como nunca, Burlonas dejó mucho que desear.

Trabachones (2019)


Su mayor cartón fue llegar y besar el santo estrenándose en el Carnaval con un pase directo a la final. Los de Yone Expósito entonaron su primer tema, El síndrome de Truman. Entre la crítica y el humor, aunque recordando en ocasiones a una murga infantil, mandaron un mensaje a la policía que tiene todo controlado pero “si te roban el coche, nadie sabe donde está”. También defendieron la vigilancia en los colegios para terminar con el bullying, y homenajearon a los enfermeros, a los cuidadores de animales abandonados y a la Cruz Roja. Para terminar, guiño a Bolorino. Sonaron tan bien, que sin grandes letras, gustaron.

Para cerrar este gran evento, Trabachones interpretó El Congreso de los disgustados. Con humor y mucha ironía, revisaron la Ley de Costas, “amenazaron” a los pensionistas y dejaron el tema de la Ley de Dependencia para otro momento. Como congresistas, cantaron: “Me da igual si la cagué, que las consecuencias las pague usted”. De menos a más, salió la voz del pueblo en defensa de los juzgados colapsados por las denuncias de violencia y la custodia compartida. Terminaron con un “Solo dicen mentiras, no somos iguales. Solo digo verdades. Mándense a mudar”. Aunque fueron temas flojos para una final, Trabachones hizo historia.

 

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Sección dedicada al análisis y a la investigación del Carnaval de Canarias.
Autor: Nicolás De La Barreda.

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