ESPECIALES Sin previsión no hay futuro

Incertidumbre y pesimismo: el Carnaval habla

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7 mayo, 2020

Hace tres meses que el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife cerró su ciclo para dar la bienvenida al 2021, con más fuerzas que nunca, tras los acontecimientos que dejaron al pueblo chicharrero con la miel en los labios: el primer y gran sábado en la noche suspendido, y un primer Carnaval de Día bajo tierra que ha supuesto ser el foco de críticas y debates. Ahora, sin embargo, surge otro debate: ¿Habrá Carnaval 2021? La respuesta estará, pero no de manera inmediata, situación que perjudica a colectivos que tras haber sonado el último acorde de música el Domingo de Piñata, ya estaban planeando las siguientes carnestolendas.

Entre bambalinas el Carnaval 2021 se ha ido labrando poco a poco: despedidas, lavados de cara, nuevos fichajes, e incluso, temática elegida. No obstante, si el futuro era incierto, ahora puede que lo sea más… ¿o no? Los protagonistas de nuestra fiesta más grande hablan.

Murgas


Los Bambones y Las Burlonas son dos de esas murgas que conforman un gran pelotón de componentes. Las medidas, hasta ahora, establecidas sobre el distanciamiento social suponen un problema de futuro para arrancar con los ensayos. «Yo particularmente creo que no van haber concursos. No lo veo factible, ya que no se puede aglomerar gente en sitios y menos cerrados, por lo que veo imposible poder ensayar en septiembre 80 personas en un local para preparar con suficiente tiempo y nivel un concurso a la altura del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife», afirma Adela Peña, directora de Burlonas. Primi Rodríguez, director de Bambones, es más optimista y espera que las futuras noticias sean positivas. Sin embargo, sí asegura que «podríamos adelantar en septiembre pasándonos audios o reuniéndonos en pequeños grupos pero si en octubre o noviembre no nos dejan ensayar, no se puede, no nos daría tiempo y no creo que nadie fuera capaz de sacar cuatro temas».

La murga infantil Mamelones, al igual que Bambones, ya ha empezado a trabajar en pequeñas cuestiones como la fantasía, los temas y la parte artística, siempre enfocados en el Carnaval 2021. Sin embargo, Antonio García, su director, lo tiene claro: «Quiero que haya Carnaval 2021, pero creo que se deben enfocar más bien en el Carnaval 2022 y dejar de lado el 2021 para que todo se normalice y el virus no se expanda». Además, no se plantea la opción de realizar ensayos de manera online, pues asegura que lo que más les gusta a los carnavaleros son las tardes de ensayo: «Vamos a distraernos, a pasarlo bien con nuestra segunda familia y a olvidarnos de nuestros problemas externos. Si no vamos a poder vernos las caras ni estar todos juntos, unas videollamadas no van a ser la mejor opción».

Rondallas


Las rondallas, al igual que las murgas o las agrupaciones musicales, cuentan con una ventaja: poder empezar a ensayar de manera telemática a través de la infinidad de posibilidades que el mundo de las videollamadas permite. Tal es así, que la rondalla las Valkirias, desde que terminó su Carnaval el 7 de marzo en La Laguna, ha continuado tele-ensayando. “Tenemos trabajo que estudiar y en eso estamos”, afirma Vicky López, solista y representante del colectivo.

Aunque no se atreve a dar una afirmación concreta sobre el futuro incierto de las carnestolendas, sí confiesa que “si se hacen, serán diferentes a como las hemos conocido hasta ahora”. Sin embargo, la cancelación completa de estas, supondría para la rondalla un duro golpe económico, ya que la Fiesta Mayor implica una inyección de ingresos importante: “No es nuestra única de vía de financiación, pero si es de los ingresos principales que tenemos. A nivel económico sería complicado, y si tampoco se dan la circunstancias para trabajar en nuestro propio espectáculo y resto de actividades culturales, pues si que pasaríamos por un apuro”.

La posibilidad de un Carnaval online no es una idea lejana para López, quien asegura que “poder se puede. Ya hay programas de televisión que van a comenzar y a prescindir del público”. Sin embargo, y compartiendo opinión con el resto de carnavaleros, asegura que el público “es nuestro motor, nuestra energía. Cantarle a una sala vacía es un acto muy frío”.

Con ciertas esperanzas, considera que aún es pronto para tomar una decisión y que “esperaría un poco más”. En este caso, Las Valkirias comienzan su trabajo para el siguiente año desde que termina la edición presente: inspiración, ideas, temática, repertorio, partituras, diseños, presupuestos, contrataciones, etc. Si bien, no es hasta agosto o septiembre cuando arranca la maquinaria. Por ello, cree que “trabajar en el Carnaval 2021 hasta septiembre con incertidumbre, no sería trabajo perdido, porque estaríamos adelantando entonces para el 2022”. Pese a todo, sí tiene claro que en esa fecha se necesitaría una respuesta contundente para “no gastar el presupuesto y tomar decisiones”.

Comparsas y grupos coreográficos


El mundo online ha supuesto una revolución en épocas de coronavirus. Tanto, que el planteamiento de reuniones y ensayos de manera virtual es una realidad. Sin embargo, las comparsas y los grupos coreográficos son esos colectivos a los que, a diferencia de una murga o una agrupación musical, esta solución no significa nada para ellos: ¿Cómo montar una coreografía con 100 bailarines de manera virtual?

Zara Díaz, directora de Bahía Bahitiare cree que el Carnaval 2021 no es una realidad. Ya la cancelación del resto de carnestolendas de la isla supuso un duro golpe para la comparsa, que perdió aproximadamente unos 5.000€ «vitales» por las actuaciones canceladas. Además, Bahía Bahitiare no cuenta con local propio, con lo cual será en septiembre cuando tengan que solicitar a la Consejería de Educación las instalaciones del I.E.S Las Veredillas, espacio que «con toda la situación que estamos viviendo, va a ser muy difícil conseguirlo». Un futuro oscuro que para Díaz solo parece tener una luz al final del túnel: «Si existiera una vacuna en esas fechas, solamente haría el concurso de Ritmo y Armonía en la calle con un vestuario más sencillo y el del Recinto lo aplazaría para el próximo año».

Más esperanzado, José Manuel González, director de Cariocas asegura que sí habrá Carnaval 2021 «aunque no sea de muchas riquezas». En este caso, la comparsa no trabaja en ningún plan B porque ahora mismo sus energías están puestas en que las carnestolendas se celebren. Sin embargo, González tiene claro que un concurso sin público no es una opción, opinión que comparte Zara Díaz.

Aunque con cierta desilusión, Besay López, director de la agrupación coreográfica Crews of Dreams, también espera que sus niños puedan disfrutar del baile como lo llevan haciendo todos estos años: «Me preocupa que los niños tengan que aguantar tanto tiempo sin bailar y luego retomar el ensayo. Será empezar desde el principio». La posibilidad de ensayar de manera online surge, para un grupo de pequeños, como una idea complicada y fría: «No sientes el calor de tus compañeros ni el ambiente familiar que se genera». La fe mueve montañas, y por eso López cree que aún se puede esperar hasta octubre para tomar una decisión, aunque deja claro que lo ideal sería aplazar el Carnaval 2012 a meses más tarde pues «la cuestión es hacer Carnaval y salir de esto como se pueda».

Personajes del Carnaval y Canción de la Risa


La situación de estos colectivos parece, en principio, que no se ve tan perjudicada como otras modalidades. La suerte, ser grupos de pocas personas. Sin embargo, lo tienen claro: no habrá Carnaval 2021 ni debería de haberlo. Así lo afirma Agustín Quintero, El sombrerero loco, que «prefiere que no lo haya porque ahora mismo no tenemos una vacuna para el virus». Esta opinión la comparte con él Santiago Díaz, Harpo: «Es difícil hacer que la gente respete la distancia interpersonal, y si se lograra, el Carnaval perdería toda su esencia.

Por su parte, Lito Díaz, representante de No tengo el chichi pa’ farolillos, asegura que hasta para ellos es «poco menos que imposible» ensayar respetando las medidas de distanciamiento social. Aún así, no se une a la idea de celebrar un Carnaval online, decisión que considera un «disparate». Harpo se une a esta afirmación y asegura que «no hay alternativas para el Carnaval tal y como lo conocemos. Creo que debemos cancelarlo y aplazarlo». Sin embargo, El sombrerero loco, aunque también es partidario de cancelarlo porque «no veo un Carnaval en la calle y celebrar concursos a puerta cerrada va a ser malgastar dinero en un escenario que nadie va a disfrutar», cree que la mejor opción es «hacer un Carnaval telemático desde casa».

Carrozas


Las grandes protagonistas del Carnaval santacrucero en la calle son, junto con el pueblo, las carrozas y los coches engalanados. Un colectivo que no puede plantear ninguna alternativa a la que conocemos hasta ahora: llenar las calles de ritmo y color con miles de carnavaleros disfrutando de las mejores noches. Juan Fajardo, representante de la Carroza El Merengazo cree estará complicado que haya Carnaval 2021: «De hacerse sería de una manera diferente, en sociedades, pequeñas comunidades de vecinos, pero sin aglomeraciones». Dailos Barrera, de la Carroza Carnavalera comparte la misma idea: «Como está avanzando la cosa, creo que no es posible, y ya no por el Carnaval, sino por el pre-Carnaval que empieza en septiembre».

Para este colectivo, salir cada año supone un gran esfuerzo ya que la inversión de la que disponen para el mantenimiento y mejora del vehículo, así como el disfrute de la fiesta, muchas veces depende de los patrocinadores y los colaboradores. Sin embargo, la situación económica que ahora se vive supondrá cuánto menos imposible conseguir patrocinadores. «Este año Chafiras colaboró con nosotros con una cantidad importante, no creo que para el 2021 estén dispuestos a colaborar», afirma Fajardo. Además, a esto se le suma que la cancelación del resto de carnavales de la isla supuso renunciar a remuneración económica y publicidad.

Ambos representantes no ven más allá que un Carnaval en la calle, por eso, Barrera cree que lo mejor es «dejar la carroza como está, coger las ideas y guardarlas para el 2022». Un poco más esperanzado, Fajardo considera que lo mejor todavía es esperar y no cancelarlo, pues la opción de aplazarlo no entra entre sus planes: «El carnaval es una fiesta ligada a la semana Santa y que se rige por el año lunar. Después de Santa Cruz, están los carnavales del resto de la isla. ¿Cuando serían, en las Fiestas de Mayo?».

Lo que si está claro es que hay que coger el toro por los cuernos. O así opina Barrera, quien cree que lo más lógico que se debe hacer es una mesa de representación de los diferentes grupos del Carnaval con la Concejalía de Fiestas entorno al mes de agosto y poner la realidad sobre la mesa. «Aunque sea duro, hay que tomar las decisiones correctas antes de que todos los grupos empiecen sus trabajos y ensayos. Si se hacen las cosas bien, no tendrían que haber consecuencias negativas, otra cosa es hacer las cosas con corazón y sin cabeza y tomar decisiones equivocadas», sentencia.

 

 

 

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Sección dedicada al análisis y a la investigación del Carnaval de Canarias.
Autor: Nicolás De La Barreda.

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