La corte de honor del Carnaval de Colonia 2020. Fotografía: Presse - KölnerKarneval.com

Carnaval 2021 La Quinta Estación

Carnaval de Colonia: el 11, el Triunvirato, las carrozas y la cerveza, protagonistas del mismo.

/
19 abril, 2020

Si hay una ciudad en Alemania que sea famosa por su carnaval, esa es Colonia. Los Carnavales de Colonia son, por tanto, los más conocidos e imitados de Alemania. Después tal vez,  sean los de Maguncia (Mainz) y el de Düsseldorf los que le siguen en importancia carnavalística. Esta ciudad está hermanada con muchas otras del mundo que tienen también carnavales y estos hermanamientos disponen de una oficina propia con personal dentro del ayuntamiento para cada ciudad hermanada.

La ciudad fundada por la emperatriz romana Agripina como Colonia agrippinnensis y, por tanto, con una historia de más de 2.000 años, aunque no es curiosamente la capital del Estado Federado de Renania del Norte-Westfalia, supera el millón de habitantes y es la 4ª mayor ciudad de la República Federal Alemana, tras Berlín, Hamburgo y Múnich.

Además de ser una de las únicas ciudades alemanas que supera el millón de habitantes y por tanto millonaria, tiene entre muchas ruinas romanas por doquier y ser la única ciudad del mundo con 12 iglesias románicas en pie, fue reconstruida prácticamente en su totalidad, después de la II Guerra Mundial en la que apenas quedó en pie su inmensa catedral gótica que es la más alta del mundo tras la de Ulm (también en Alemania). Además la baña el Vater Rhin (el padre Rin), que es como se llama aquí a uno de los ríos navegables más anchos de Europa.


Fotografía: Presse – KölnerKarneval.com


Los coloneses o colonienses (porque nadie se pone de acuerdo en su gentilicio) son muy particulares: hablan un dialecto llamado Kölsch, que ellos pretenden que sea una lengua, pero que realmente es una deformación del alemán con algunas palabras prestadas del francés y básicamente es alemán y un poco de neerlandés, que yo (después de vivir caso 30 años en esta ciudad), apenas entiendo y que además detesto, viven en la ciudad en donde más museos, galerías de arte, tiendas de antigüedades y bares o pubs de Alemania y tienen un culto especial a dos cosas: a su cerveza (la famosa Kölsch como el dialecto) y al Carnaval. Este culto dual se une en la llamada 5ª estación que es como llaman ellos al Carnaval y durante el cual corren ríos de la primera por las gargantas y calles de la ciudad a orillas del Rin.

El Carnaval, la cerveza, la catedral y el Kölnisches Wasser (literalmente agua de Colonia y que luego dio lugar al Eau de Cologne, base de todos los perfumes del mundo) son el cuarteto adorado hasta la saciedad por cualquier coloniense que se precie.


Fotografía: Presse – KölnerKarneval.com


Como dije anteriormente, y a pesar de ser una ciudad histórica y muy importante en Alemania, no es la capital de su estado federado y pendulaba entre ser la capital cultural de la región e incluso cuando Bonn ( a apenas 30 kms. de la misma) era la capital federal y la capital administrativa de la Renania del Norte-Westfalia (NRW) que es Düsseldorf. Ahora que Bonn no es más la capital federal desde 1999 y vuelve a ser la aldea federal, pues es bastante más pequeña que Colonia, toda la rivalidad vuelve a dirigirse hacia Düsseldorf con un pique muy similar al que tienen Madrid y Barcelona o en cuestión de Carnavales entre Sta. Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria. Al igual que los tinerfeños consideran que su carnaval es el verdadero y el de Las Palmas es el nuevo, lo mismo piensan los habitantes de Colonia sobre el Carnaval de Düsseldorf, que ha crecido mucho y es comparable al de Las Palmas realmente.

El Carnaval es un monstruo sagrado para los coloneses y el chupinazo se da el 11.11. a las 11.11. de la mañana en que se grita «¡Kölle Alaaf!. El 11 es la cifra mágica del Carnaval de Colonia. Ese día, es decir, el 11 de noviembre se congregan miles de personas, bajo la lluvia, nieve, granizo o lo que caiga alrededor de la Plaza del Ayuntamiento y concretamente en Heumarkt y bajo el Spanischer Bau (literalmente Edificio Español, que es la parte más antigua y noble del edificio) y estallan de alegría cuando llega esa hora y la cerveza local corre por doquier. A partir de ese momento comienza oficialmente el carnaval del año siguiente y se empiezan a celebrar actos a puerta cerrada en las numerosas asociaciones del carnaval de la ciudad. Para la presentación de los disfraces de cada asociación se pagan en el mercado negro y en la reventa hasta 400,00 €, ya que es muy difícil conseguir una entrada. Yo en casi 30 años no he conseguido una.


Fotografía: Presse – KölnerKarneval.com


La sociedad alemana es una sociedad muy gremial y organizada: es el país del mundo en donde más asociaciones constituidas legalmente hay. Hay millones de asociaciones: ¡hasta para la defensa de las hormigas! Y las carnavaleras tienen siglos de tradición y son muy cerradas como las cofradías de Semana Santa de Sevilla y se paga mucho por entrar en ellas. Además el Carnaval es un negocio redondo que no depende el Ayuntamiento de Colonia, sino de estas asociaciones conformadas legalmente como asociaciones sin ánimo de lucro y que mueven más de 70 millones de euros al año ellas solas. No dependen evidentemente de subvenciones ningunas y son muy sólidas económicamente, ya que tienen su presidente, vicepresidente, secretaría, vocalías, tesorería y y los que están en la Junta directiva cobran un sueldo mensual y rinden cuentas a fin de año en las reuniones anuales de la asociación y son inspeccionadas frecuentemente por el Ministerio de Hacienda, ya que pagan impuestos por lo lucrativas que son.

Pero volviendo al Carnaval en sí, anualmente se elige al Prinz (Príncipe), el Bauer (Granjero) y a la Jungfrau (Doncella) que forman el Kölner Dreigestirn (una especie de triunvirato que preside el Carnaval de Colonia por un año) que llevarán la batuta del mismo todo un año.

Desde 1823 los elegidos como Seine Tollität (Su Locura), Seine Deftigkeit (Su Vigor) y Ihre Lieblichkeit (Su Belleza) reinan sobre todos y cada uno de los actos y son todo hombres, ya que el Carnaval de Colonia, ha sido cosas de hombres y machista por tanto, casi siempre. Durante 1938 y 1939 la doncella fue sustituida por una mujer, ya que los nazis no gustaban de este tipo de bromas. Esta tradición está documentada desde 1823 y las personas elegidas toman un título con un número ordinal como Ferdi III (Fernandito III), según haya habido alguno antes con ese nombre. Normalmente tienen que ir a más de 400 actos al año y es un honor para cualquiera ser elegido para representar a estos personajes del Carnaval de Colonia. Equilvadría a la Reina del Carnaval en los carnavales canarios de Tenerife o Gran Canaria.


Fotografía: Presse – KölnerKarneval.com


Para compensar un poco esta falta de protagonismo de las mujeres en este carnaval, el jueves anterior al estallido real del Carnaval, las mujeres se vengan y cortan con unas tijeras todas las corbatas que encuentren a su paso en la famosa Weibernachtfest. Y  también hay un figura que no falta en ninguna asociación carnavalera que se precie como son las Funkmariechen, que se suben a una especie de torres humanas (algo parecido a los castellets catalanes) y cual saltimbanquis hacen piruetas a gran altura.

Realemente el día más importante del Carnaval de Colonia es el Rosenmontag (Lunes de Rosas, por nuestro Lunes de Carnaval) en donde el Desfile de Carrozas (Rosenmontagszüge) ocupa el lugar primordial y en donde están situadas  enormes figuras alegóricas y en las que se representan normalmente a las personas o hechos más destacados del año anterior, realizando una crítica (normalmente a políticos) con estas figuras que parecen fallas andantes.

Evidentemente el Carnaval de Colonia no tiene el calor de la gente ni la diversión de los de Río o Tenerife, pero sí son una explosión de color en pleno invierno para esta ciudad que normalmente goza de un clima gris plomizo durante casi todo el año, pero especialmente en la estación frío. Eso sí: llueve, truene o nieve, el colonés no deja de salir el Rosenmontag (Lunes de Carnaval) a admirar a sus carrozas y sobre todo, a intentar agarrar alguno de los millones de Kamellen (caramelos en dialecto de Colonia) que tiran desde las mismas sus protagonistas. Jamás he entendido qué valor tienen estos caramelos, ya que los espectadores poco menos que se matan y se pelean entre ellos por alcanzar este maná, que tiran a raudales quienes van montados en estos vehículos a caballo entre una carroza y una falla rodante. Mucha gente se tutea durante los carnavales (por ejemplo, si te encuentras con tu jefe y beben juntos), pero al volver a la rutina diaria vuelven a tratarse de Vd., sin explicación alguna.

ETIQUETAS
ARTÍCULOS RELACIONADOS
La Quinta Estacion

La Quinta Estación

Sección dedicada al análisis y a la investigación del Carnaval de Canarias.
Autor: Nicolás De La Barreda.

Acceder