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28 marzo, 2020

Diario de una pandemia: 

Pasan los días y recuerdo con cierta añoranza el mes de febrero. Las risas, el baile, la purpurina de la semana anterior que aún no se ha ido, la unión de un pueblo y las caras de ilusión por estar viviendo y celebrando un mes por el que muchos llevábamos esperando tanto tiempo. Y por momentos, pienso que todo eso quedó allí, durante aquellos días.

Estoy sentado en el sillón. «¡Ya es la hora!», escucho. Y unos pasos apresurados, casi corriendo, en dirección a la ventana. Efectivamente… Gracias mamá, son las siete. Toca aplaudir a todos los héroes que luchan día a día por que lleguemos al final del túnel. 

Observo por la ventana y ahí está, nunca se había ido. Escucho gritos, aplausos, música, alguno que se aventura a cantar a capela el «Resistiré» del Dúo Dinámico, que tanto hemos recordado estos días. Me doy cuenta de que la esencia de nuestro carnaval nunca se ha ido, ha seguido en todo momento en cada una de las casas, ¡de nuestras casas! De diferente manera, sí, pero ahí sigue. 

No hay disfraces (o sí entre los más originales y aventureros) pero siguen presentes esas ganas de reír y bailar al son de un pasacalle, de revivir y cantar bien alto momentos de nuestras murgas, de nuestras rondallas y de nuestras agrupaciones musicales. Sigue habiendo esas ganas de no parar de saltar y cantar en un Recinto Ferial, que durante estos días, se ha convertido en algo más particular y pequeño. Aunque no por ello menos valioso.



Me siento de nuevo, todo ha vuelto a la calma después de unos minutos. Pero lo hago con una sonrisa de oreja a oreja. Es curioso cómo solo estando unos instantes en la ventana, te contagias de esa energía y euforia. Me hace recordar, por esto de que hoy me he levantado añorando el segundo mes del año, a las comparsas y grupos coreográficos. Esos colores, plumas y batucadas que tan buen rollo y ambiente transmiten. 

Me viene a la mente una frase de Miss Dior, Reina del Carnaval de 2007: «Ahora me toca ser la reina de mi casa». Y es verdad, no le toca a ella sola, nos toca a todos. A padres que hacen lo imposible por diseñar nuevos juegos para que sus hijos estén entretenidos, a ti que lees esto para tratar de lograr todo lo anterior y a los niños que consiguen que en cada casa exista ilusión y esperanza, que como dice el mítico refranero español, es lo último que se pierde.



Nos toca quedarnos en casa. Podemos aprovechar para reflexionar, pensar en nuevas ideas de cara  a los carnavales del año que viene, recargar energías para salir con más ganas aún, y sobretodo, pensar cómo vamos a homenajear a todas y cada una de las personas que están trabajando sin cesar para que todo esto termine. 

Debemos ser responsables. Ya habrá tiempo para salir a la calle y desempolvar el baúl de los disfraces para celebrarlo como es merecido. Pero por ahora, pensemos como pueblo y quedémonos en casa.


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Sección dedicada al análisis y a la investigación del Carnaval de Canarias.
Autor: Nicolás De La Barreda.

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