Carnaval 2020 Comparsas

El comienzo de Krakatoa: cómo entrar en el selecto club de las comparsas

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25 noviembre, 2019

El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife es considerado uno de los más prestigiosos del mundo y las comparsas se han convertido, junto a la Gala de la Reina y las murgas, en uno de sus principales atractivos. Las agrupaciones de baile, tan representativas del colorido y el ritmo de las carnestolendas, inspiran incertidumbre con la desaparición de 12 formaciones en las últimas dos décadas, y las razones que subyacen. No obstante, esto parece que va a cambiar con la irrupción de Krakatoa, una nueva comparsa dispuesta a revolucionar el escenario.

 

Juan Carlos Gonaz, presidente y fundador de dicha agrupación, forjó su aprendizaje como bailarín en grupos tan reconocidos como Los Cariocas y Los Joroperos antes de dar un paso adelante este 2019. “El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife debe abrir sus puertas para recibir a un nuevo grupo, creado y puesto en marcha bajo el anonimato, cuidando hasta el último detalle para no empañar la sorpresa que trae consigo la inauguración de este nuevo colectivo”, expone Gonaz. El motivo de llevarlo en secreto fue sorprender.

Con una directiva conformada íntegramente por jóvenes de entre 20 y 32 años, el nombre escogido evoca a la historia del volcán Krakatoa y al resurgir de su hijo Anak como un reflejo de su trayectoria por el Carnaval chicharrero. Gonaz, único miembro masculino del equipo directivo, explica que su meta “es romper con la monotonía, la antigüedad y la comodidad en la que se han movido las comparsas los últimos diez años”. Asimismo, asegura que “las agrupaciones han perdido el sentimiento de familia y se han vuelto muy exigentes con los componentes”, asevera, “han dejado de ser una afición y se han convertido en una obligación”.

Sin embargo, otras modalidades del Carnaval han evolucionado mucho en los últimos años. Cruzamos el charco y rompimos estigmas con Sarymamels (Mamelucos y Nietos de Sary Mánchez), volamos con Zeta Zetas, mientras que Burlonas y Triquikonas nos han enseñado a disfrutar de las femeninas en la final. En la categoría infantil, Retorciditos ha revolucionado los premios de presentación, del mismo modo, Los Distraídos han subido sus pupitres al escenario y han integrado al público en sus espectáculos. Los jóvenes han tomado el mando en las rondallas, Valkirias, Mamel’s y Troveros de Nivaria han renovado y dotado de frescura al género. Entonces, ¿qué falla en las comparsas?

10 comparsas para el segundo mejor Carnaval del mundo


Los Sambas, Tamanacos, Corumbá, Yemayá, Los Sudamericanos, Río Grande del Sur, Los Tinerfes, Brasilia Tropical, Tenerife Ritmo, Bahía Dorada, Tropical Guaira, Sambachinet, Bahía Habitiare, Rumba Habanera. Son solo algunos de los nombres de comparsas que han caído en el olvido.

 

Fuente: Rubén González Peytaví

Infografía: Rubén González Peytaví

El máximo de comparsas admitidas a concurso se establece en 10 mientras que el límite de las murgas adultas e infantiles se sitúa en 24 que, a su vez, celebran fases previas que funcionan como preludio a la gran final. En la actualidad, las comparsas veteranas que participan en el Carnaval chicharrero gozan del estatus de grupo consolidado -diez años de participación-, por lo que son inamovibles del concurso.

En esta edición, el Carnaval 2020 no podrá disfrutar de las actuaciones de Río Orinoco y Valleiros debido a la falta de componentes y, principalmente, por la falta de locales. Es más, la situación ha llegado a tal extremo que algunas agrupaciones se han visto en la obligación de cancelar ensayos debido a que no disponen de espacios adecuados para desarrollar su actividad.  Los Valleiros de Valle de Guerra llevan treinta y dos años sin un local propio y, por su parte, la Comparsa Bahía Bahitiare no dispone de local, ni de sede para guardar sus instrumentos o trajes. Para ellos, el Carnaval se ha convertido en una batalla constante contra la incertidumbre de no saber si podrán volver a participar en la fiesta de la máscara.

No obstante, aquí no acaban las dificultades para acceder al concurso. La pregunta clave es: ¿qué ocurre cuando son tus propias compañeras las que te niegan salir a la pista?

La opinión de las comparsas


La decisión de que haya únicamente 10 formaciones que participen en el concurso se justifica, a priori, con el objetivo de evitar que el concurso se alargue demasiado. Sin embargo, tal y como han señalado otros presidentes de comparsa a EL CARNAL, dicho pacto tenía como fin frenar la aparición de nuevos grupos para evitar repartir la subvención y eludir la pérdida de componentes en las comparsas más antiguas.

José Manuel González, presidente de la comparsa Los Cariocas asegura que se ha barajado la opción de organizar dos o tres fases, pero que al tener diez participantes el concurso se limita a una fase y acorta su duración. “Si nosotros metemos más grupos el concurso se va al garete. Si hacen dos fases es más viable, pero hacer dos fases requiere que el Organismo Autónomo de Fiestas y Actividades Recreativas (OAFAR) gaste el doble de dinero. Las murgas tienen sus fases, bien, pero es que ya les estaríamos pidiendo hacer una o dos fases más, es más tiempo, más dinero y, además, creo que las fechas están ajustadas, ajustadas”, sostiene González.

El presidente de Los Tabajaras, Celso Hernández, asegura que está a favor de mantener el cupo cerrado a las 10 formaciones consolidadas. “Desde los años 80, en las bases creo que hay recogido un apartado en el que pone que hasta que una comparsa no se dé de baja en el Carnaval de Santa Cruz no puede entrar a concursar otra”, expone. Hernández garantiza que “esto es una Isla, hay poco, no hay cama pa’ tanta gente, si hacemos como antaño que alguien se cabreaba y montaba su grupo, creo que al final estos no se consolidan y no alcanzan calidad”.

Isauro Rivero, presidente y fundador de Los Valleiros, reafirma que las razones de este pacto verbal están relacionadas con las cuantías económicas que reciben estos colectivos. “Cuándo éramos 12 comparsas empezaron a bajarnos la subvención y, entonces, si nos van quitando dinero a las comparsas que somos las que más gastamos en el Carnaval, pues decidimos cerrar el cupo”, afirma Rivero. “No es que se vete a nadie, sino que esta es la idiosincrasia de las comparsas”, sentencia.

Ante la situación expuesta sobre el hermetismo de las comparsas, Gonaz muestra su incertidumbre sobre la posibilidad de participar en el concurso. “Durante los tres últimos meses hemos intentado, por todos los medios posibles, concertar una cita con el OAFAR para exponerle al equipo de gobierno nuestra intención de participar en el Carnaval 2021 y las trabas que encontramos en el camino, pero no hemos obtenido ninguna respuesta”, declara.

Este digital también ha intentado, en reiteradas ocasiones, ponerse en contacto con el concejal de Fiestas de la capital, Andrés Martín Casanova, sin obtener respuesta alguna.

El caso de Bahía Bahitiare, revisión del pasado


Si echamos la vista atrás, la última incorporación, antes de Krakatoa, se produjo en el año 2002 cuando Zara Davinia Díaz Mendoza, excomponente y diseñadora de Río Orinoco, decidió iniciar una nueva andadura en solitario al fundar Bahía Bahitiare.

Fuente: ‘La Opinión de Tenerife’, viernes 14 de febrero de 2003

“Nada más empezar con Bahía Bahitiare teníamos dos actuaciones por semana, íbamos a hoteles de Santa Cruz. Sabían que venía una comparsa fuerte”, recuerda Mendoza. “Entonces, los directores de las demás comparsas se reunieron y decidieron que no podíamos salir a concurso”, dice. El resto de formaciones apoyaron a Bahía Habana, una comparsa de nueva formación, sin dinero suficiente, aportándole vestuario y organizándole una cena-baile para recaudar fondos. “En vez de ayudarme a mí, que ya tenía un bagaje por el mundo del Carnaval. Fue todo muy maquiavélico”, explica

El día de la fase preliminar, la otra agrupación, Bahía Habana, no se presentó, lo cual representó el acceso directo de Bahía Bahitiare al concurso, “fue una fiesta cuando nos enteramos”. Tenían el vestuario y las ganas, pero, como recoge el periódico extinto La Opinión de Tenerife el 14 de febrero de 2003, ya la sentencia estaba dictada: Las comparsas se niegan a que Bahía Bahitiare concurse, reza el titular. José Carlos Acha, concejal de Fiestas del Ayuntamiento de Santa Cruz en aquel momento, lo explicó a los medios y, finalmente, la agrupación participó en el Coso, en el último puesto, gracias al empeño de Davinia. “Cuando llegamos a la zona de autoridades, detrás de las comparsas de otras Islas y delante de los camiones de la basura, solo nos esperó Dámaso Arteaga con el resto de la grada de autoridades vacía”, rememora la directora.

Fuente: ‘El Día’, lunes 22 de noviembre de 2003

“Una comparsa denuncia a fiestas tras ser eliminada del listado del concurso”


La historia se repite en el año 2011, cuando la comparsa Carabao Guayana, natural de Puerto de la Cruz, es eliminada del listado oficial de grupos inscritos para el Carnaval 2012. Tras presentar toda la documentación pertinente y formalizar su inscripción recibió una llamada del Organismo Autónomo de Fiestas en la que se les comunicaba que no podrían concursar en la capital como fruto de un acuerdo de las formaciones más antiguas para evitar la incorporación de nuevos grupos.

El periódico tinerfeño La Opinión se hacía eco del suceso en un artículo publicado el 9 de octubre de 2010 titulado Una comparsa denuncia a fiestas tras ser eliminada del listado del concurso. La directiva del grupo portuense aseguraba no entender el motivo de dicha decisión y menos teniendo en cuenta que el límite se establecía en doce y con ellos se llegaba a los once. “Buscamos los músicos, ensayamos, nos ilusionamos porque llevábamos años preparándonos para participar en el Carnaval de la capital, ya se iba a cumplir nuestro sueño  y, de repente, nos llaman para comunicamos esto, sin darnos explicaciones. Hemos perdido un montón de tiempo”, expusieron en declaraciones a La Opinión de Tenerife.

El presidente de Los Valleiros, Isauro Rivero, reconocía que al resto de comparsas se les había notificado la incorporación de un nuevo grupo y aseguraba no entender “por qué ahora el Ayuntamiento intenta echamos la culpa a nosotros. Tendrían que haberle comunicado la existencia de este acuerdo antes de inscribirse y no al final».

Fuente: ‘La Opinión de Tenerife’, sábado 9 de octubre de 2010

A pesar de que algunos presidentes vean en la creación de nuevas formaciones una amenaza para las más antiguas, se debe de tener en cuenta que las comparsas nacen, por naturaleza, de la escisión de otra existente. Por ejemplo, Tabajaras nació de la escisión de Tamanacos, de Corumbá surgió Río Orinoco, y de esta Yemayá. E incluso, de la comparsa decana del Carnaval, Los Rumberos, nacieron Brasileiros y Danzarines Canarios. ¿Quién sin experiencia se plantearía iniciar un proyecto de este tipo?

En algún lugar de la isla, que Gonaz prefiere no desvelar, llevan preparándose durante tres meses veinticinco componentes con el objetivo de subir al escenario del Carnaval 2021. Asegura por ello, que “el problema no es la falta de componentes” como ha podido leer en entrevistas publicadas en los últimos meses, “sino la mala gestión de algunas directivas”.

El origen de Krakatoa 


Krakatoa es una pequeña isla volcánica situada en el suroeste de Indonesia, en el estrecho de la Sonda, entre Java y Sumatra. La región tenía una extensión de cuarenta y siete kilómetros cuadrados, pero la noche del 26 de agosto de 1883, una erupción volcánica destruyó la mayor parte del territorio. El rugir del Krakatoa fue devastador, se registraron olas de hasta 35 metros de altura que viajaron más de 13.000 kilómetros arrasando a su paso las costas de Java y Sumatra, un total de 36.000 víctimas mortales.

En 1927, se detectaron nuevas erupciones volcánicas en el fondo del mar, de las que surgió una nueva isla conocida como Anak Krakatoa –hijo de Krakatoa–.  Esta isla sobrepasó el nivel del mar tan sólo un año después de su nacimiento y, en 1973, ya alcanzaba una altitud de 190 metros.

Los fundadores de esta nueva formación aseguran estar cansados de “pertenecer a comparsas con directivas autoritarias, con jerarquías muy marcadas entre los componentes y con malas gestiones”. Por ello, deciden poner punto final a esta etapa e iniciar un nuevo proyecto que les permita desarrollarse y crecer dentro de la fiesta de la máscara.

Las carnestolendas de Santa Cruz de Tenerife 2020 contarán, por ahora, con la participación de ocho comparsas. Veremos si la nueva candidata recibe el beneplácito del resto. Ahora, el Carnaval chicharrero, sus dirigentes y las comparsas tendrán que decidir si rompen con el hermetismo que se ha instaurado en torno a la modalidad durante los últimos veinte años y si permiten que accedan al concurso nuevos grupos que realcen el valor artístico y cultural de la fiesta.

El nacimiento de la modalidad


Los grupos de baile y parranda llegaron a Tenerife en 1965 de la mano de Manolo Monzón, el padre y fundador de la modalidad. El joven chicharrero emigró a Venezuela (1961-62) y a su regreso trajo consigo el ritmo y el color característico de las comparsas brasileñas. Manolo Monzón, Esteban Reyes e Ignacio Vázquez fundaron en 1965 la comparsa decana del Carnaval, Los Rumberos. Pocos años después, Esteban se desmarcó de sus compañeros y fundó los Brasileiros, mientras que Ignacio acabaría formando otra agrupación, Los Danzarines Canarios. Desde entonces, la modalidad no ha parado de evolucionar y engendrar a numerosos grupos de este tipo.

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Sección dedicada al análisis y a la investigación del Carnaval de Canarias.
Autor: Nicolás De La Barreda.

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