Fotografía: Álvaro Armas-Carnaval de S/C de Tenerife

Gala de la Reina Reinas

El sueño de muchas y la realidad de muy pocas

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4 diciembre, 2019

El próximo año 2020 asoma a la vuelta de la esquina y con él llega una fecha muy señalada para la fiesta chicharrera, el 85 aniversario de la elección de la primera reina de la historia de nuestro Carnaval. En 1935, el título, llamado por aquel entonces “Miss Carnaval”, recaía sobre una joven de tan sólo 16 años, Onagra Díaz Lorenzo, que lució la fantasía “Vampiresa 1933”.  Los dos primeros actos de coronación fueron organizados y celebrados en el Círculo de la Amistad XXI de Enero, organización que el año posterior lograba agenciarse el ansiado cetro gracias a un diseño de Hermógenes González y, presentando a la candidata Ana de la Torre del Pino, quién tuvo la oportunidad de lucir la fantasía “Ana, Emperatriz de Austria”.

El cetro, máximo símbolo de reconocimiento al trabajo de diseñadores y candidatas, ha seguido viajando a lo largo de décadas, observando como la fiesta que lo había engendrado no paraba de crecer y superarse en cada edición. El Ayuntamiento de la ciudad capitalina no tomó los mandos del multitudinario evento hasta 1965, año en el que la celebración adquirió el nombre de Fiestas de Invierno. El nuevo Carnaval, cómo muchos lo llamaron, invadió la Isla y lo hizo de la mano de María Isabel de los Ángeles Gimbernat, ganadora del primer certamen celebrado en el Teatro Guimerá. La joven lució una fantasía de María Isabel Coello titulada “My Fair Lady”, en representación del Casino de Santa Cruz, y hoy es recordada por ser la primera candidata que recibió el título ya rebautizado como Reina del Carnaval.

La gala de Elección de la Reina se ha convertido en el acto estrella de las fiestas logrando congregar en cada edición a más de 5.000 personas. Además, la buena acogida del evento ha propiciado la celebración, desde 1975, de un acto similar pero destinado a las más pequeñas, la Gala de Elección de la Reina Infantil, así como una para la tercera edad, la Reina del Carnaval de los Mayores, desde 1984. Sin embargo, convertirse en candidata a Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife se ha convertido en un lujo, demasiadas interesadas y muy pocos diseñadores.

La Reina más veterana


Carmen Laura Lourido Pérez, de 33 años, consiguió alzarse con el cetro del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife en el Carnaval 2018. Bajo el patrocinio de Fuentealta y con la fantasía “Renacida”, del diseñador Jorge González Santana, logró conquistar a jurado y público de la edición de la fantasía. Esta joven santacrucera subía al escenario por segundo año consecutivo, aunque esta vez lo hizo de la mano de una de las grandes promesas del Carnaval chicharrero. Muchos juzgaron su edad, y llegaron a considerarla inapropiada para una candidata, pero ella asegura que “la edad o el físico no importan, lo realmente importante es el amor hacia nuestra fiesta”.

“Soy del barrio del Toscal, me he criado con la música y la fiesta y convertirme en Reina ha sido un gran orgullo”, comenta Laura. La joven está convencida de que el título le ha cambiado la vida, porque los sentimientos y emociones que ha vivido la marcarán el resto de su existencia.

“Ninguna candidata es nada sin su diseñador, ni su equipo”


Las exigencias del público sobre el trabajo de los diseñadores aumentan cada año, y se incrementan aún más después de haber alcanzado el ansiado título. Por ello, conseguir varias reinas consecutivas se convierte en un honor al alcance de muy pocos.  Aún así, Jorge González reconoce que “es complicado repetir, pero no imposible”. Así lo ha demostrado el joven teguestero que ya ha recibido el galardón en 3 ocasiones. Su creación “Aurea” lo llevó hasta lo más alto en 2015 y pudo repetir triunfo en 2017 con “Madame Soleil”.

Aunque ha tenido que adentrarse en un universo dominado por tres grandes figuras como son: Leo Martínez, Juan Carlos Armas y Santi Castro, este artista ha sabido hacerse un hueco para dotar al Carnaval con su toque personal, caracterizado por formas imposibles y efectos realmente sorprendentes. González se define como un enamorado de los detalles y la limpieza, pero confiesa que “público y jurado se quedan finalmente con ese momento en el que se abre el escenario, el efecto impacto cuando se encienden las luces y aparece una gran bola de color brillando”.

Coronada en tres ocasiones


Elizabeth García García, más conocida en las Islas como, Miss Dior, llegó a lo más alto del Carnaval en el año 2007 envuelta en la polémica de una gala un tanto “amarga”. La joven con tan sólo 21 años lució un diseño del laureado Leo Martínez, en representación del grupo de comunicación El Día. Doce años después de su nombramiento y, con 33 años sobre sus hombros, la joven recuerda con mucho cariño el momento de su elección. “Cada vez que llega la época de Carnaval siento que fue ayer”, explica Elizabeth.

Los abucheos y los gritos en contra del director del evento, Rafael Amargo, empañaron la elección de Elizabeth. Sin embargo, en la obertura de la gala al año siguiente (2008), la organización decidió rendirle homenaje a la soberana y coronarla de nuevo cómo realmente merecía. “En la gala no pude lucirme como me hubiera gustado, pero el resto del reinado compensó con creces ese momento”, reconoce la joven.

Con el paso del tiempo, el diseñador que la había llevado a lo más alto de la fiesta volvió a darle una nueva oportunidad para subir al escenario. En el año 2016 se rindió homenaje a uno de los trajes más icónicos de la historia de este evento, “Tajaraste”. Veintinueve años después de su debut, Mónica Raquel Estévez, la intérprete original de la fantasía en 1987, pudo revivir ese momento único, gracias a la impecable actuación de Elizabeth García.  ‘Miss Dior’ confiesa que para ella fue un momento muy especial y que pudo volver a revivir su propio reinado, y asegura que admira a chicas cómo Mónica “que en aquella época en la que no se utilizaban ruedas, podían cargarlos con tanta elegancia”.

“El recibimiento en la calle es increíble, el mejor premio”


Elizabeth relata cómo la organización del evento la trataba con cierto desprecio por ser la representante del medio de comunicación que, en aquel momento, ponía en duda la gestión del director artístico de la gala, Rafael Amargo. Sin embargo, la acogida del pueblo, en las calles, recompensó todo lo ocurrido. “Hoy en día me siguen parando para preguntarme si soy la Reina del año de Amargo. Parece que mi edición quedó grabada en la memoria de los carnavaleros”, explica.

La acogida del pueblo chicharrero se convierte en la mayor recompensa que estas jóvenes pueden lograr, y así lo confirma García. Por aquel entonces la joven trabajaba en unos grandes almacenes de la capital y recuerda como tras su coronación algunas niñas se acercaban hasta allí para entregarle, personalmente, dibujos de su fantasía que ellas mismas habían pintado. “Me costó mucho entregarle el cetro a la siguiente Reina” comenta entre risas.

El Carnaval se lleva en la sangre


Ambas soberanas coinciden en que el título puede abrir muchas puertas en el mundo de la moda y el artisteo, pero ninguna de ellas ha querido seguir ese camino. Elizabeth estudió Pedagogía con el objetivo de convertirse en profesora, aunque en la actualidad no ejerce como tal. Laura, por su parte, solicitó una excedencia para ejercer su reinado y ha vuelto a su puesto de administrativa tras la entrega del cetro.

En la actualidad muchas candidatas proceden de agencias de modelos, algo totalmente lícito, pero que deja a un lado el sentimiento carnavalero propio de las soberanas de la fiesta chicharrera. No debemos olvidar que la gala de elección de la Reina de Santa Cruz de Tenerife, no es un certamen de belleza, sino un concurso para seleccionar a la embajadora de nuestro Carnaval, dentro y fuera de la Isla. No se trata de elegir a la más guapa de la ciudad, sino a una joven que ame su fiesta y esté dispuesta a defenderla y representarla con uñas y dientes. “Ser reina de mi Carnaval es el mayor orgullo que he tenido en la vida”, asegura Elizabeth.

Carmen Laura coincide en esta reflexión con su compañera, ambas aseguran haber soñado con convertirse en Reinas desde que eran muy pequeñas. Sus familias han participado activamente en el Carnaval y ellas mismas han tenido la oportunidad de formar parte de él, mucho antes de ser candidatas. “Yo vengo de la comparsa Danzarines Canarios; mi madre ha pasado por Rumberos y Tabajaras, mi tío por dos rondallas, el carnaval lo llevo en la sangre” asegura la soberana.

Llegados a este punto debemos plantearnos qué tipo de Carnaval queremos los chicharreros y si realmente las instituciones y sus artistas están trabajando para ofrecer al pueblo la fiesta que merece.  Si queremos seguir siendo el segundo mejor Carnaval del mundo, deberíamos procurar que nuestras embajadoras, nuestras representantes, nuestras Reinas, estén a la altura tal y como lo han demostrado estás jóvenes que aman su fiesta, su tierra y sus gentes.  No se me ocurre mejor forma de cerrar estas líneas que dando las gracias a estas jóvenes por su esfuerzo, dedicación y amor por la fiesta que nos ha visto crecer.

¡Muchas gracias, Reinas!

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Sección dedicada al análisis y a la investigación del Carnaval de Canarias.
Autor: Nicolás De La Barreda.

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