Carnaval 2020 La Quinta Estación

Panem et circenses (Pan y circo)

/
12 enero, 2020

Ahora que se va acercando paulatinamente esa Quinta Estación que son los Carnavales para los canarios y en especial, para los tinerfeños, caben hacerse varias preguntas sobre nuestra Fiesta Mayor.

La primera, y tal vez de más grave respuesta, es si estamos tan orgullosos de nuestra Fiesta Mayor y pregonamos a los cuatro vientos que es el mejor Carnaval de Europa. ¿En dónde se encuentran todas esas maravillas que han sido creadas desde 1965, el inicio del Carnaval moderno de Santa Cruz de Tenerife? ¿En ese pseudo-museo que se hace llamar La Casa del Carnaval?

No, La Casa del Carnaval es un engendro patético con una sala de exposiciones, 360 metros cuadrados y creado a última hora para tratar de cubrir un hueco inmenso que la anterior corporación municipal, que por cierto estuvo interrumpidamente en el poder 42 años, no supo rellenar. Llegó tarde y mal y a buenas horas mangas verdes. Si el crecimiento de nuestro Carnaval ha sido exponencial en los últimos 60 años, la reacción del grupo de gobierno municipal ha sido patética y a deshora. Es ridículamente pequeña y no cubre ni el 10 % de lo que debería haber cubierto. Es absurdo que solo el traje de la Reina del Carnaval del año vigente pueda ser expuesto, este concepto es erróneo y supone la pérdida del traje anterior cada año. Es como solo permitir un cuadro al año y al año siguiente se quita para poner al nuevo ganador. Ya nació raquítico. 

La Casa del Carnaval no tiene la capacidad para albergar un museo digno de nuestro Carnaval porque es demasiado pequeña en dimensiones y por tanto no puede rescatarse el pasado, presente y futuro de nuestra Fiesta Mayor. Es simplemente un aborto.

Un proyecto abortado por la incompetencia de nuestros políticos que no han sabido ver que necesitábamos un espacio en donde las maravillas de nuestro, desde hace décadas alabado internacionalmente Carnaval de Tenerife, fueran depositadas, custodiadas y explicadas a las generaciones actuales y futuras.

Solo basta hablar de las 58 Reinas del Carnaval que desde 1965 han sido elegidas, sus 2 Princesas de la Fantasía (1982 y 1983) y las 236 Damas de Honor. ¿En dónde están sus maravillosos vestidos, sus diseños, su documentación? Y solo estoy hablando de las candidatas adultas, sin nombrar a las infantiles ni a las de la 3ª edad y sus trajes premiados. Todos los diseños se merecen estar en ese hipotético Museo del Carnaval.

Pero y ¿en dónde están los planos de los magníficos escenarios y partes de los mismos, las fantasías de las comparsas, murgas adultas e infantiles, rondallas, agrupaciones y disfraces premiados, las letras y partituras de las canciones, fotos de todo ello?

Esta Casa del Carnaval no tiene siquiera un archivo gráfico o audiovisual de lo que ha sido nuestro Carnaval en los últimos casi 60 años.

¿Cómo es posible que el Ayuntamiento capitalino no haya sido capaz de conservar y gestionar este legado histórico-artístico de nuestra Fiesta Mayor?

¿Cómo es posible que mi archivo privado sea más importante que el de la Comisión de Fiestas, si es que éste existe?

Esto que denuncio aquí es un delito y alguien debería de pagar por ello.

¿En dónde están los carteles anunciadores originales de nuestro Carnaval? ¿Alguno se ha preguntado en dónde están las obras originales de César Manrique, Cuixart o Dokoupil por solo nombrar a algunos de ellos?

Es una pena que muchos sigan pensando que nuestro Carnaval no es arte, por lo efímero del mismo, pero es que hay verdaderas obras de arte entre los vestidos de nuestras Reinas, Princesas y Damas de Honor que deberían de ocupar un lugar de honor en ese museo que no existe todavía. La mayoría de esas fantasías costaron entre los 30 y los 100.000 € y una vez que son elegidas y premiadas, pertenecen al Ayuntamiento, que es quien a partir de ese momento, es responsable ante la ley de ellas. No se puede consentir que se las devuelvan al diseñador pasadas las fiestas, mutiladas y llenas de desperfectos causados por sus innumerables traslados para cumplir con compromisos adquiridos por el Ayuntamiento y no por el diseñador ni por la chica que lleva el traje. Atrás quedan esos requerimientos de que cortaran el traje un poco para que pudiera ir en el camión de transportes o en el avión a representar al Carnaval chicharrero en Niza y que resultaban inconcebibles para los diseñadores que mutilaban sistemáticamente fantasías que habían costado meses de trabajo y sacrificios para todo un taller.

La Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural (París, 2001) en la cual se planteó un Plan de Acción para restablecer la Declaración Universal, nos enuncia en su Artículo 1: La diversidad cultural es patrimonio común de la humanidad.

“La cultura adquiere formas diversas a través del tiempo y del espacio. Esta diversidad se manifiesta en la originalidad y la pluralidad de las identidades que caracterizan los grupos y las sociedades que componen la humanidad. Fuente de intercambios, de innovación y de creatividad, la diversidad cultural es, para el género humano, tan necesaria como la diversidad biológica para los organismos vivos. En este sentido, constituye el patrimonio común de la humanidad y debe ser reconocida y consolidada en beneficio de las generaciones presentes y futuras.”

Reivindicar, proteger y respetar nuestra diversidad cultural significa acatar los Derechos Culturales, establecidos por la Declaración Universal de Derechos Humanos, de la Naciones Unidas, establecida en 1948.

No solo hay que conseguir que la UNESCO declare nuestra Fiesta Mayor Patrimonio Cultural Material e Inmaterial de la Humanidad, sino proteger todo nuestro legado con la declaración de Bienes Culturales y darle así una protección jurídica en nuestro país. Declarar un traje de Reina del Carnaval B.I.C. (Bien de Interés Cultural) no creo que sea una exageración, ya que impediría su expolio y derivaría en su conservación y en restricciones a sus traslados sin garantías.

La política de Panem et circenses, típica de algunos emperadores romanos, es decir, dar pan (comidas gratis y cartones de leche antes de las Elecciones Municipales) y circo, es decir, fiestas (llámense Carnavales, Fiestas de Mayo, etc.) se tiene que acabar por parte del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Es hora de salvaguardar lo creado gratuitamente por el pueblo de Santa Cruz y la isla entera porque ya el Carnaval chicharrero no es patrimonio solo de esta ciudad, sino de la Isla entera.  Hay que exigir la creación de un verdadero Museo del Carnaval ya, como en Valencia que hay un Museo Fallero (Museu Faller) en donde están todos los ninots indultados.

Como no solo quiero aportar críticas, aporto también soluciones


Las fantasías ganadoras desde 1965 son muy fáciles de recuperar: paguen clases magistrales a los diseñadores que las crearon porque están todos vivos y creen una Escuela del Carnaval como dios manda. En estos lugares los diseñadores podrán enseñar a gente nueva y por tanto, a sus alumnos, cómo crear esas fantasías de nuevo y cómo trabajar los distintos materiales con los que se confeccionaron esas maravillas. Darían trabajo el resto del año a muchos de ellos y además crearían una nueva camada de posibles diseñadores para el futuro que aprenderían con los maestros de entonces. Y además tienen que hacerlo rápido, porque salvo María Isabel Coello, fallecida recientemente, están vivos Luis Dávila, Justo Gutiérrez, Leo Martínez, Vicente Vargas José Julio Rguez. y Juan Fajardo, Juan Carlos Armas, Miguel Ángel Castilla, Marco y María, Expedita Hernández y Freddy Perera, Manolo Chinea, Santi Castro, Daniel Pages, Jorge González Santana, Sedomir de la Sierra, Borja Abreu, Jonathan Suárez… y alguno más que olvido involuntariamente. Todos estarían encantados de reproducir sus propias fantasías y transmitir sus conocimientos a futuras generaciones. ¿En dónde dar esas clases magistrales? En el Parque Viera y Clavijo, sitio infrautilizado por la corporación. ¿Qué no se lo creen? Sin ir muy lejos, Leo Martínez reprodujo un traje inolvidable como “Tajaraste” (aunque no a escala 1:1) que defendió la insuperable Mónica Raquel Estévez Martín en 1987 para una Gala del Carnaval de hace solo unos años y hoy está expuesto en La Casa del Carnaval. ¡Nómbrenme coordinador de los mismos y en un mes arrancamos con las clase magistrales!

ETIQUETAS
ARTÍCULOS RELACIONADOS
La Quinta Estacion

La Quinta Estación

Sección dedicada al análisis y a la investigación del Carnaval de Canarias.
Autor: Nicolás De La Barreda.

Acceder