Carnaval 2020 La Quinta Estación

¿Qué Gala de la Reina queremos en el s. XXI?

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24 enero, 2020

Aún recuerdo cuando la Gala de la Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife era el programa más deseado de ver a lo largo del año en Canarias. Los minutos de publicidad más caros del año eran precisamente en esta Gala y especialmente el minuto de oro era el momento anterior a la proclamación de la Reina del Carnaval chicharrero. Hoy en día, cuando preguntas si las viste, te responden literalmente «es que dura mucho y se me hace aburrida y además el jueves por la mañana trabajo y no me puedo quedar hasta las tantas  para ver quién salió elegida». Ésta es la respuesta más común en los últimos años, cuando uno pregunta si sabe quién salió Reina. ¿Qué ha pasado para que pierda tanta audiencia?

Primero, la nefasta idea de programarla un miércoles en medio de la semana, que es impensable para que la gente la vea cómodamente. Además es agotador para la Reina y Damas y los equipos de profesionales que hay detrás diseñando, maquillando, peinando y realizando esas maravillosas fantasías que salen premiadas y que son elegidas una madrugada de un jueves al que han llegado con un estrés increíble y con meses de preparativos para que todo salga bien. Por la mañana y durante todo el día de ese jueves que ya han sido elegidas tienen que atender compromisos oficiales y a los medios de prensa y el viernes siguiente, sin posible descanso, prepararse para la Cabalgata Anunciadora del Carnaval.

Cambio de día


¿Por qué no se puede hacer la Gala de la Reina el viernes o sábado anterior para que todo el mundo la pueda disfrutar tanto en directo como en la transmisión televisiva? La respuesta es que ya están programados otros concursos. No siempre fue así y nos hemos acostumbrado a que éste que es el concurso emblemático del Carnaval que ocupa las portadas de muchos diarios nacionales y extranjeros de todo el mundo con la foto de la Reina del Carnaval chicharrero entrante tenga lugar en el día menos apropiado de la semana de precarnaval porque alguien decidió rodarlo a ese día.

Segundo, la Gala de la Reina se ha hecho infumable por el afán de que todos los grupos tienen que salir en esa Gala. Esto nunca antes fue así. Esta inapropiada costumbre la tuvo en 1985 el director teatral José Tamayo, cuando dirigió la primera Gala en la Plaza de Toros tinerfeña y él acostumbrado a mover masas con sus Antologías de la Zarzuela y demás montajes por el estilo, al ver un escenario tan grande como el del foso taurino, quiso llenarlo y darle movimiento y decidió que participaran todas las murgas, todas las rondallas, todas las comparsas, todas las agrupaciones y todo ese largo etcétera que hizo que la Gala de la Reina se convirtiera en un desfile de grupos y que éstos no fueran elegidos como antaño por ser la murga, la comparsa o rondalla ganadora del año anterior como e hizo desde 1965 a 1984, cuando la Gala se celebraba en el Teatro Guimerá.

Este craso error significó que muchos grupos consideraran que «tenían el derecho» a salir en la Gala porque «querían salir en la tele». Este error garrafal de cálculo significa que la Gala de la Reina dure entre 3 ó 4 horas para lucir a estos grupos y en claro detrimento de las candidatas a Reina, cuyo minutaje en el escenario se ha visto reducido a apenas 3 minutos y pobre de la que se pase porque queda descalificada como pasó en 2019 con la eterna candidata Saida Prieto.

Vamos a ser más claros, ¿van las Reinas con sus trajes a los concursos de murgas (que además y atienen tres días para lucirse), comparsas (tienen también dos días) o de rondallas y hacen que sus concursos duren una eternidad por lucirse y porque tienen derecho a salir en la televisión otra vez? ¿Y entonces, por qué tenemos que soportar ese desfile interminable de todas ellas en la Gala de la Reina, si como dice bien claro su nombre, es la Gala de la Reina? Es muy fácil revertir esta nefasta costumbre introducida por el maestro Tamayo y que ningún Concejal de Fiestas de CC se ha atrevido a revertir porque le restaría el favor y el voto de todos los componentes de murgas, comparsas, rondallas y agrupaciones: que salgan los ganadores del año anterior. Entonces y sólo entonces volverá ser un honor y un privilegio y no una obligación y un peaje político.

Arte efímero


Nuestras fantasías de Reinas son arte efímero porque sólo las vamos a poder ver en todo su esplendor en esos minutos para los que fueron concebidas y porque no hay todavía un museo que las albergue a todas y para siempre. Entonces, ¿por qué no disfrutar de ellas más minutos en el escenario? Los diseñadores, las candidatas y sobre todo las casa comerciales que ponen el dinero para que puedan ser realizadas lo agradecerían mucho.

Por otro lado, el acortar la Gala de la Reina contribuiría a que ésta fuera otra vez objeto interesante de ventas a televisiones internacionales y plataformas de Internet. ¿Quién nos va a compra una Gala de la Reina infumable en la que el atractivo fundamental son los trajes espectaculares y su pase si son por ejemplo, 14 candidatas, ocuparía sólo (14 candidatas x 3 minutos = 42) 42 minutos de todo el metraje?  ¿A quién le interesa internacionalmente ver a grupos que bailan, cantan o ejecutan todo en español? Hemos perdido el glamour de antes y porque nos hemos empeñado en mirarnos el ombligo y explotar el pleito insular contra Gran Canaria (político atípico de ATI y luego de CC) y de ser un espectáculo internacional, hemos convertido nuestra Gala de la Reina en algo provincial y sobre todo provinciano.

Yo abogo por una Gala de la Reina más del S. XXI que se retransmita en directo por canales internacionales y con un metraje máximo de 2 horas (2 horas y media como máximo) para poder ser exportado como un producto de calidad, bien terminado y de alta costura.

Y propondría que tuviera presentadores y artistas internacionales en varios idiomas y que tuvieran que ver con el tema elegido ese año para el Carnaval  ¿No vivimos del turismo? ¿Qué forma mejor de vendernos vendiendo nuestra Fiesta Mayor con calidad y altura de miras? Propongo un marcador electrónico como en Eurovisión en donde en vez de países, salgan los nombres de las casas comerciales que son, al fin y al cabo, quienes las financian y con una total transparencia de los votos emitidos. Cada casa comercial escogería un representante o varios (y podrían y deberían ser gente experta y famosa) y éstos podrían votar por cualquiera de las otras casas comerciales, excepto por la suya y todo con luz y taquígrafos y también podría haber un 40 % de televoting que daría incluso más emoción a la Gala de la Reina.

Y les aseguro que nuestra Gala se convertiría en objeto de deseo para muchos televidentes que han perdido el interés por la misma paulatinamente desde que se ha convertido en un desfile de grupos y no resalta lo que todos quieren ver: las Reinas.

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Sección dedicada al análisis y a la investigación del Carnaval de Canarias.
Autor: Nicolás De La Barreda.

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