Agrupaciones Musicales

Caña Dulce, Chaxiraxi y Salsabor, lo mejor de la noche

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10 febrero, 2020

Tras la resaca murguera, el Centro Internacional de Ferias y Congresos de Tenerife, acogió el sábado, 8 de febrero, el Concurso de Agrupaciones Musicales. Los encargados de dirigir la velada fueron Tini, Estibaliz Pérez y Juan Ramón, ataviados muy elegantes para la ocasión. Aunque ya es costumbre ver el Recinto Ferial vacío, poco a poco esta modalidad se ha hecho un hueco en el Carnaval convirtiéndose en una cita a la que cada vez acude más gente.

Siboney (2003)


La agrupación musical de Alberto Daniel Hernández Padrón fue la encargada de abrir el Concurso. Desde el barrio de La Alegría llegaron con la fantasía ‘Kalmukia’, un diseño de la firma Cavi Lladó que recordó a los habitantes de este territorio.

Sin necesidad de agotar los 5 minutos de rigor que permite a las agrupaciones hacer prueba de sonido de músicos, arrancaron con su presentación Tambores del sur. Un tema que recordaba a melodías entonadas por un siku, instrumento que se utiliza en la música folclórica de países como Argentina, Bolivia o Chile.

Esencia del ritmo característico de agrupaciones, entonaron su primer tema a concurso, La noche sin ti. Aunque se echó en falta algo más de rumba, daba gusto escucharlos. Lo mismo pasó con Idilio, segundo tema concurso. Una canción conocida que, con coreografía incluida, conectó con el público. Lo mejor, la voz de la solista. Lo peor, la poca intervención del coro.

Para despedirse, cantaron Me fui, un tema escrito por un venezolano que debe marcharse de su país. Ni haber roto con algo más de ritmo ni la participación de más solistas, consiguieron que la despedida gustase. Empezaron muy bien, pero aquí se desinflaron.

Teiderife (1990)


Con la fantasía ‘Las damas y los gánster se van de Carnaval’, un diseño de Carmen Díaz, llegó Teiderife al más estilo Mary Poppins. En su presentación, un tema inédito titulado Buenas noches, señores con la puesta en escena de las componentes del grupo con juego de paraguas incluido.

Aunque el tema no acompañó por problemas de afinación, los de Carlos Navarro recuperaron un clásico de los Carnavales para darle ritmo y sabor al Recinto en Oye, de Billo’s Caracas Boy. Lo mejor, la coreografía incluida. Lo peor, la instrumental con un compás más rápido que el de ellos cantando y la falta de vocalización.

Siguiendo en la misma línea, se animaron con un Popurrí mosaico de la Billo’s Caracas Boy también para no perder la esencia salsera. Sonaron mejor que en el primer tema, cosa que ayudó a que el público se animara acompañando a la agrupación en un clásico Santa Cruz en Carnaval. Sin embargo, mucho diálogo e instrumental, y poco cantar.

Para terminar, y con otra canción inédita, Teiderife se despidió con Cómo se vive aquí el Carnaval, un tema a medio camino entre lo que pudo ser y lo que fue.

Nobleza Canaria (1987)


Bajo la dirección musical de Suso Mujica, llegó Nobleza Canaria con la fantasía ‘Mi linda cachita’, un diseño de Juan Pedro Hernández. Con el coro masculino cantando la presentación, las componentes del grupo bailaron un tema versionado acorde con el traje, fiel al estilo de agrupación.

Para continuar, apostaron por Sale el Sol, un tema que cuajó perfecto gracias a un solista que daba gusto escucharlo. El coro, con voces muy mejorables. Lo bueno, una canción con mucho ritmo. Su segundo tema, Canto a mi tierra, alcanzó la emotividad de escribir una canción dedicada a la isla de Tenerife. Lo malo, fallaron en vocalización.

Para terminar, y con un público más animado que les acompañó con las palmas, entonaron Fiesta de Tambores, una despedida más que suficiente en la que les sobró bastante tiempo.

Sabor Isleño (1998)


A ritmo del Humahuaqueño, sacaron a 4 bailarines de la comparsa Joroperos para dar paso a su presentación, también amenizada por los componentes de la agrupación. Con la mejor presentación hasta ese momento, interpretaron No puedo parar, con un solista perfecto para el ritmo musical que la canción pedía.

En concurso, interpretaron el clásico Soy canario de José Vélez, primera agrupación de la noche en la que se luce el coro y no el solista. Suenan bien, y en esa tónica continuaron con Idilio, coincidiendo con la formación Siboney. Con algunas dificultades en el coro, dejando arrastrar la letra en una musicalidad muy animada, Sabor Isleño gustó.

Para marcharse, La luna, con la participación de más solistas, dato curioso que coincidió con el resto de las agrupaciones en sus despedidas. De manera general, se echó en falta más intervención del coro.

Chaxiraxi (1980)


Celebrando su 40 aniversario, la agrupación Chaxiraxi llegó con ‘Escarcha de estrellas’, un diseño de Gustavo Benítez que deslumbró sobre el escenario gracias al brillo y el juego de luces. Con Flor de Mayo, sorprendieron gratamente en su presentación. Tanto, que arrancaron el aplauso del público. Sin embargo, recordaban a una comparsa.

El sol no regresa fue el primer tema a concurso de la agrupación, que con coreografía incluida, interpretó un clásico que gustó bastante. Tanto la solista como el coro estaban perfectamente empastados con la banda. Dio gusto oírles, lo mejor hasta el momento.

En A puro estilo, el Recinto Ferial se entregó. De manera innovadora, los dos solistas interpretaron no solo vocalmente sino también con baile, el tema delante de la agrupación. Aunque se desinflaron en la despedida, con la música más rápida que el coro, consiguieron animar al público. Gustaron, y así se demostró en el segundo de Interpretación que recibieron.

Cantares Luz de Luna (2011)


Estrenando director musical, los de Juanjo Monzón abrieron la presentación con un bailador de flamenco sobre el escenario que arrancó el aplauso del Recinto. Que alguien me diga fue el primer tema de Cantares, una canción que no llegó a cuajar por la poca vocalización del coro y unas voces mejorables.

Aunque no sonaron espectaculares, su reconocimiento llegó con Todos los besos, al ser la primera agrupación hasta ahora en la que el coro cantó el tema prácticamente completo. Para despedirse, Desde el otro lado, un tema dedicado al pueblo que hace grande nuestra Fiesta Mayor. De menos a más, sonaron mejor.

Caña Dulce (1984)


El primer premio de Interpretación por segundo año consecutivo arrancó sus 20 minutos de gloria con el clásico tema Amapola, una canción recurrente en anteriores ediciones. Desde el primer momento, sonaron bien, empastados y afinados.

Continuado con esta tónica, prosiguieron con Así es mi tierra. Esencia clásica de agrupación, con muy buena vocalización y sin solista, cuestión que se agradeció. Muy lineales en cuanto a la elección de los temas, entonaron Cuando llegue el alba, una balada que no conectó por la falta de ritmo.

Para despedirse, Tenerife es una fiesta, con un Recinto entregado y de pie. Sacaron sobre el escenario a comparsas, a las Celias y a los personajes del Carnaval como Harpo o La Lecherita. Un final diferente que puso el broche de oro a su actuación.

Los Yuppies (1986)


Los de José Víctor Afonso Perdomo pisaron el escenario de Los coquetos años 50 con un traje elegante, en tonalidades azules, blancas y doradas. A la voz de su solista, interpretaron una obertura muy delicada.

En materia de concurso, entonaron Bonita, un tema que no conectó con el público. Con voces mejorables, los salvó la solista. Para continuar, Carnavaleros de la ilusión, un homenaje a los diseñadores y costureras que hacen posible darle vida a las fantasías. Poca puntería en la elección de los temas. Para despedirse, la coda final de la segunda canción. Historia de las agrupaciones, pero ya no son lo que eran.

Salsabor (2009)


Para terminar la noche, la agrupación musical de la innovación. Aún no había empezado la actuación, y ya el público se entregaba a Salsabor, que deslumbró con una presentación espectacular. Con una puesta en escena con pirámide humana incluida, los de Yurena Delgado entonaron Catedral del Sol, Ríos de Babilonia y Malagueñas al agua. El solista, Josué Villanueva, arrancó el aplauso del Recinto, reconocimiento demostrado en su premio a la mejor actuación solista del Concurso.

Su primer tema a concurso fue el clásico Disney Un mundo ideal, una canción versionada que sin esperarlo, dio un giro a un ritmo más salsero, esencia de Salsabor. Sus voces, empastadas a la perfección con la banda. Enamoraban.

Continuaron con Agüita, agüita, canción de Mestisay que brilló gracias a sus arreglos musicales. La puesta en escena en el tema, y un final apoteósico a capella a ritmo de “Aitirinayra nay tiri” y con la única instrumental que las capas de la fantasía demostraron, una vez más, su frescura e innovación. Para criticar, los fallos de sonido desde la organización en las intervenciones de los solistas.

Fue tanta la entrega de Salsabor, que terminaron su actuación a 20 segundos de pararse el marcador con una despedida a medias.

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Sección dedicada al análisis y a la investigación del Carnaval de Canarias.
Autor: Nicolás De La Barreda.

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