Carnaval 2020 Gala de la Reina

Se nos hizo tarde para desayunar

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20 febrero, 2020

La alcaldesa de Santa Cruz de Tenerife, Patricia Hernández, se personó en la Gala de la Reina del Carnaval 2020 con una fantasía dedicada a Audrey Hepburn en ‘Desayuno con diamantes’. Quizá entre el ajetreo o el frenetismo de estas celebraciones no se dio cuenta de que iba vestida de los años 60, concretamente de 1961, cuando se estrenó la película. Sin embargo, no fue la única. Los directores creativos de la gala, Marcos & María, apresuraron la palanca del tiempo hasta sus límites. El evento acabó coronando a Sara Cruz con un diseño de Sedomir Rodríguez de la Sierra como Reina del Carnaval.

Frente a 5700 espectadores en el Recinto Ferial, comenzó una obertura inconexa. Los personajes, las caricaturas o las transiciones entre grupos del carnaval se sucedieron sin descanso. Marilyn Monroe, interpretada por la cantante Soraya, probablemente fue el único resquicio visible de la coquetería anunciada en la temática de este año. De ahí en adelante todo fue un batiburrillo sobre el escenario en el que el rock and roll ponía algo de orden. A ello hay que sumar el instante en el que las rondallas se reúnen sobre la tarima para cantar con curiosa seducción temas en inglés como ‘My Boy Lollipop’ (1956).

La avalancha de grupos y colores no se detiene. Hasta que, de repente, aparecen los presentadores de la Gala Pedro Rodríguez, Soraya y Alexis Hernández. Este último nos recordó, e hizo aplaudir, la “innovación” que suele cocinarse en estos eventos. Quizá el desayuno de luces y diamantes no estaba listo del todo, porque más allá de una estética impecable en las candidatas, no hubo nada memorable. Y, a lo largo de la obertura, todo recordó a una hegemónica cultura blanca estadounidense que, a ojos críticos, quedó pobremente expuesta, al igual que otras manifestaciones como la cultura canaria de entonces o de otros grupos como la cultura negra estadounidense siquiera tuvieron representación alguna.

Nada de lo que había sobre el escenario hacía recordar que hubo un tiempo en el que la innovación se escribía con un pícaro juego en el que los diseñadores empleaban algo más que plumas y arquitecturas oníricas. El ejemplo paradigmático podría ser el diseño de Carlos Nieves que lució Mónica Brito en 1993 titulado ‘Pachá entra en mis sueños’. Se empleó la sorpresa y un material totalmente alejado de lo habitual. Aunque la gala nos deparó un momento clave que fue la introducción en el jurado de la Reina del Carnaval de 1987, Mónica Raquel Estévez Martín. Probablemente el mayor ejercicio de empatía con la causa, además de comprensión directa de las implicaciones de desfilar como candidata.

De ahí en adelante, la gala continuó con el desfile de candidatas entre músicas épicas y sonidos electrónicos que se mezclaban con los cuchicheos del público. Sin caídas, sorpresas, nervios o descalificaciones, el riesgo estuvo ausente. Nada sorprendió. Muchos diseños fueron protocolarios, cumplieron con la causa de generar un agrado visual y un placer estético en el que no había narrativa y, lejos de poner en pie al público, tuvieron una reacción ortodoxa de aplausos y vítores.

Fue agradable el carrusel de candidatas que se desplegaba al final de los cuatro bloques, especialmente de cara a ponerlas juntas, distinguirlas y permitirles lucir un trabajo muy delicado y técnico en muchos casos. En algún momento el público hizo temblar el Recinto Ferial, como cuando Ana Benavides, luciendo una fantasía de Alexis Santana, apareció en escena abanderando la coquetería anunciada de los cincuenta y un paseo que trascendió a la epopeya vacía de otras fantasías.

Una vez el jurado salió a deliberar, la fiesta continuó. A ratos parecía una obra de arte de lo absurdo. Tropicana, Joroperos, Cariocas, Caña Dulce, murgas y demás grupos hicieron un impresionante trabajo poniendo a bailar al recinto con ritmos tropicales. Y hasta ahí el desayuno, porque pronto llegó una de las estrellas invitadas, la mexicana Paulina Rubio. Qué decir cuando prácticamente no hubo tiempo de verla en un escenario vaciado en el que se movía como una hormiga al mismo tiempo que hacía ‘playback’. Rubio puso el toque petardo a la gala, aunque con un alto coste por el que nadie se animó siquiera a subir sus manos mientras cantaba o corearla cuando invitó a cantar al público.

Y, sin más, las ocho finalistas ya estaban sobre el escenario. Con un fragmento mal recortado de ‘It’s raining men’ de The Weather Girls que pertenece, de hecho, a la década de los ochenta, se anunció con nervio y prisa a las damas. Elizabeth Ledesma Laker quedó cuarta con el diseño de Santi Castro ‘Estas cuatro palabras’. Como tercera dama quedó Judith Miguelez Díaz luciendo la fantasía de Daniel Pages llamada ‘Mararía’, inspirada en la novela homónima de Rafael Arozarena. La segunda dama recayó en Laura García Repo con ‘El secreto de Lola’ creado por Borja Abreu. Finalmente, la primera dama fue para María José Chinea Cabrera con ‘Un nuevo amanecer’ de Jorge González Santana.

Con los mismos tres acordes frenéticos de The Weather Girls se coronó como reina del Carnaval a Sara Cruz Teja con la fantasía ‘Sentir’ creada por Sedomir Rodríguez de la Sierra, todo un ingenio estético de pomposidad, simetría y elegancia, pero ya está. Sin más comenzó a sonar El gran combo de Puerto Rico invitándonos con su ‘¡Pa’ fuera, pa’ la calle!’ a invadir las calzadas de la capital tinerfeña bajo el cetro de nuestra nueva reina.

Sin embargo, la gala trascurrió de tal manera que, al acabar, todo lo que podíamos escuchar era el clásico de ‘Desayuno con diamantes’, ‘Moon River’. Una melodía suave, soporífera e insípida, incluso amarga. Las candidatas y sus diseños cumplieron con el propósito de ofrecernos algo con lo que soñar. Si queremos innovar y seguir siendo abanderados de un carnaval integrador y disruptivo, debemos comenzar profesionalizando los cargos otorgados. La falta de pensamiento, orden o coherencia fueron clave para dejarnos dubitativos e, incluso, molestos. La gala también es una lanzadera dirigida a candidatas y diseñadores para publicitarse y esta, malamente, logró estar a la altura. En definitiva, se nos hizo tarde para desayunar con el traje de Patricia Hernández, pero la gala nos quitó las ganas de cenar.

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Sección dedicada al análisis y a la investigación del Carnaval de Canarias.
Autor: Nicolás De La Barreda.

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