Comparsas

Tres comparsas menos para el Carnaval 2020

/
17 enero, 2020

El Carnaval de Los Coquetos años 50 contará con tres comparsas menos que la edición anterior. La baja de Los Brasileiros, fundada en 1971 por Esteban Reyes, se suma a las de Río Orinoco, de Antonio Socas, y Los Valleiros, de Isauro Rivero. Como consecuencia, el concurso de esta modalidad se celebrará a siete y no a diez, como es habitual.

Esteban Reyes, presidente de una de las agrupaciones más antiguas del carnaval chicharrero, se ha quedado a las puertas del Recinto Ferial para este año 2020. Entre sus motivos destaca la ausencia de compromiso de su coreógrafa, que comenzó a faltar a los ensayos, por lo que prefirió “dejarlo y no pasar nervios”. Aun así, lamenta quedarse fuera porque ya tenía “los tocados y ropas, la música hecha, los músicos hablados y todo listo para salir”.

Por su parte, Antonio Socas, presidente de la comparsa lagunera Río Orinoco, fundada en 1988, ha decidido tomarse un año sabático por diferentes causas. El fallecimiento de dos familiares allegados a la agrupación y la ausencia de un local más amplio donde ensayar son las principales. A diferencia de Los Brasileiros, su decisión no ha sido por cuestiones técnicas, sino para “reponer fuerzas y descansar”, ya que lleva once años al frente de Río Orinoco y “fueron muchas cosas que se unieron”.

Los Valleiros, fundada en 1977, no ha podido hacer frente a un problema recurrente dentro de la modalidad: la falta de componentes. Veinticinco personas en total y solo diez para el baile no son suficientes para Isauro Rivero, su presidente, que considera que “para que luzca una comparsa, tiene que haber por lo menos veinte chicas bailando” y no está dispuesto a ir al concurso a “hacer el tonto sobre el escenario”. Otro hándicap con el que cuenta esta agrupación es un pago mensual de 600 euros por el alquiler de su local que, según su director, resulta difícil de afrontar sin actuaciones ni ingresos. A pesar de recibir la ayuda por actuación de 15.100 euros del Organismo Autónomo de Fiestas, Rivero afirma que con eso no les da “ni pa’ pipas”.

Carencias en la modalidad


Los directores de estas tres comparsas coinciden en que el principal problema de la modalidad radica en la falta de componentes. Comparten así la percepción de que ha habido un cambio generacional en la última década que demuestra menos interés por parte de los jóvenes. Socas, de Río Orinoco, así afirma que “la gente cada vez va más a disfrutar del Carnaval y no se comprometen con los grupos”, lo que imposibilita reunir los fondos necesarios para sacar la comparsa adelante. Reyes, el carnavalero más longevo en activo, apoya esta idea de que la juventud “no se implica como antes” y destaca que no están dispuestos a “ensayar todos los días”.

Este problema va ligado a la falta de dinero. Los grupos que actúan en el Carnaval reciben una compensación económica del Organismo Autónomo de Fiestas de 15.100 euros dividida en dos pagos, el primero a principios de diciembre. Sin embargo, las comparsas comienzan a trabajar desde el verano, por lo que necesitan tener ingresos antes. Las maneras más comunes para conseguirlos son vender rifas y hacer actuaciones durante el año, pero, según explica Socas, no todas las comparsas tienen las mismas posibilidades ya que “las pequeñas no tienen un nombre tan sonado” y no pueden conseguir actuaciones todo el año.

Aún con estos métodos, a veces no es suficiente. Gastos como la batucada, la coreografía y los músicos representan la mitad del dinero que reciben los grupos desde el Organismo Autónomo de Fiestas. A ello se suman los gastos de los trámites burocráticos para tener la comparsa legal, el alquiler del local y los materiales necesarios para la elaboración de la fantasía. Para intentar reducir estos costes, los directores y componentes trabajan duro. Según Reyes, a sus 81 años, hace el 90 % de las labores de costura, tocado y plumas porque “no puede pagarle a todo el mundo”.

Un futuro incierto


La situación actual provoca en estos grupos una visión pesimista frente al futuro de la modalidad. Doce comparsas han desaparecido hasta el momento en el Carnaval y las tres que se quedarán fuera este año exigen soluciones al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Para Socas, es necesario aumentar el importe de la ayuda por actuación que reciben desde el Organismo Autónomo de Fiestas. Para el presidente de Río Orinoco, se debe realizar un reajuste porque “si todas trabajamos con el mismo caché podemos hacer una buena competencia” y así mejorar el concurso. Por otro lado, el presidente de Los Brasileiros propone que los ayuntamientos colaboren ofertando talleres en los colegios y que “se gasten un poco de dinero en formar bailarinas y batucada” para luego repartirlos entre las comparsas.

Para Isauro Rivero, la solución la tienen “las comparsas grandes como Joroperos o Tropicana, que tienen más de cien personas”. El presidente de Los Valleiros afirma que, hace algún tiempo, les propuso “por el bien del grupo en general” poner un tope de noventa personas para cada comparsa. De este modo, si una agrupación excediera ese número, se redirigirían componentes a las otras comparsas que no llegan al mínimo. Aunque esta propuesta no llegó a efectuarse, de lo que sí está seguro el comparsero es de que “si hubiera más apoyo desde el Ayuntamiento de Santa Cruz o de La Laguna, otro gallo cantaría”.

ETIQUETAS
ARTÍCULOS RELACIONADOS
La Quinta Estacion

La Quinta Estación

Sección dedicada al análisis y a la investigación del Carnaval de Canarias.
Autor: Nicolás De La Barreda.

Acceder