Fotografía: Álvaro Armas

Carnaval 2020 El Carnaval habla Murgas

Una final; mil caras

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8 febrero, 2020

Cada final de murgas es diferente. Llegar al Recinto Ferial requiere de un proceso, que ha variado con el paso de los años. Tiempo atrás, siendo yo veinteañera, era de las que llegaba temprano para ponerme en la cola y coger asiento en la Plaza de España. Ahora tengo esos días en el recuerdo, mientras me doy cuenta de que sigo llegando mucho antes, pero para estar preparada para contar todo lo que allí va a pasar. En esta edición, no iba a ser distinto. Pero sí lo fue. El ambiente no era el mismo. Se respiraba cierta calma que no concuerda con lo que supone una gran Final de Murgas en sus minutos previos. Pero, lo cierto es que el ajetreo, las carreras y las gradas a reventar no eran las habituales a pocos minutos de comenzar. Supongo que la enumeración de los asientos de este año es el motivo de que esto pasara.

Arranca el concurso con la Ni Fú -Ni Fá, afilarmónica fuera de concurso que actúa cada año, entiéndanme el término, como los teloneros de este espectáculo. Y este año traen novedades tan importantes como su nuevo director, Agustín Marrero, que llegó en volandas al backstage, rodeado de numerosos componentes de esta murga veterana. Ninguno de ellos quiso dejar de darse un salto a la famosa Isla de las Tentaciones a buscar a “¡Estefanía!”.

Diablos Locos y Mamelucos


Comienza el espectáculo. Las sensaciones de tranquilidad desaparecen con Diablos Locos sobre el escenario, que elevan la temperatura del recinto a su máxima expresión. Es una murga familiar y, como tal, quisieron sorprender y arropar a su, hasta este año, director Maxi Carvajal. Lo hicieron con unas estrofas de reconocimiento que le pillaron totalmente por sorpresa. El bueno de Maxi no podía evitar llorar entonces, ni detrás del escenario cuando nos contaba cómo, durante un viaje que hizo estos días a Lanzarote, sus chicos aprovecharon para montar la letra a sus espaldas. Divertidos siempre, amenazaron incluso con llevar su «purga» a nuestra zona, aunque por suerte, todo quedó en una maravillosa fiesta de dos minutos.

Tras ellos, otros de los grandes esperados de la noche, Mamelucos. La actuación tuvo de todo, desde spoilers hasta salidas de tono, especialmente al final. Una desafinación que resultó ser buscada, para tuitearse ellos mismos y en el escenario sobre cómo habían destrozado el tema. Tras arreglarlo, y ya hablando con ellos, es cuando te das cuenta de la forma en que las voces no lo son todo en una murga. Se debe sorprender al público con cosas como estas y la verdad es que los de Xerach Casanova ahí lo bordan.

Mientras tanto, en la trasera del escenario, ya se cocía algo. Me sorprendió ver llegar a Manolo Vieira, las K-Narias y a algunos miembros de En Clave de Ja por allí. A lo lejos conseguí vislumbrar un tumulto. Al acercarme, descubrí a exjugadores del Club Deportivo Tenerife, de la Unión Deportiva Las Palmas, Aarón Gómez y Darío López, Pepe Benavente, miembros de los Sabandeños, el Supositorio y un larguísimo elenco de personajes canarios de reconocido prestigio que no sé muy bien qué hacían allí. Luego lo descubriría.

Desbocados y Zeta Zetas


Mientras tanto, Desbocados estaba sobre el escenario. En su primera final en 11 años, se divirtieron e hicieron disfrutar al público con, muy en su línea, dos temas de crítica en los que no faltaron homenajes a otros grupos del carnaval. Aunque costó convencerle, por fin en el backstage, Juani Padilla no tenía palabras para dar las gracias por haber vivido una experiencia así, mientras que reconocía que lo suyo no era hablar en la tele, porque siempre salía del escenario «hecho un asco». Pero es que el maquillaje rebañado en sudor no es más que el resultado de haberlo dado todo en la actuación. Enhorabuena.

Ya con el público venido arriba, toca el turno a Zeta Zetas. Desde su presentación bordan las voces, con Besay Pérez como solista de estos fantasmas de la ópera. Imposible no emocionarse. Jugaron con el público y las letras, con un gran scrabble gigante sobre el escenario, aunque hubo partes difíciles de entender. Sin embargo, en su segundo tema, los de Javi Lemus descubrieron el pastel. En realidad, el cartel. Una gran estructura con paneles móviles, de la que iban saliendo los personajes que les comentaba antes, mientras cantaban de espaldas al público para darles a todos ellos, deportistas, bomberos, futbolistas, humoristas o actores su voz. Con el tiempo muy encima, nos dieron una de esas fotografías históricas que solo se consiguen en Carnaval, con decenas de rostros conocidos mezclados con la murga, cantando el final de este tema. Y debió salir bien. Y debieron salir satisfechos, porque hablar con ellos después se hizo casi imposible entre gritos y cánticos de alegría. Incluido un manteo a su director. Es que son muy Zeta Zetas.

La Traviata y Bambones


Llegó la cara sonriente de payaso como quinta actuación. La Traviata se subió al escenario con más crítica y una cabalgata en la que expusieron las dificultades de numerosos colectivos para acceder a oposiciones o llegar a fin de mes. En su segundo tema, con un tono luctuoso-festivo, hacen esquelas de Coalición Canaria para escenificar su caída o, incluso, a un Manny Manuel que afirma sentirse chicharrero y no canarión. Cambian el tono para acabar haciendo un homenaje a aquellos carnavaleros que ya no están e incluyen en ese reconocimiento a medios de comunicación desaparecidos como RADIO EL DÍA o LA OPINIÓN. Con algunos momentos desacertados en voces, la murga bajó poco satisfecha de su actuación. Quizás haciendo demasiada autocrítica, aunque en compañía del letrista Carlos Casanova los ánimos se vinieron arriba en el backstage, con un Javier Nóbrega aún «apuñalado», desde la primera fase.

Sexto lugar de la noche para Bambones, los del Cardonal, que no sé si terminan de acostumbrarse a ser coreados antes incluso de salir al escenario. En esta ocasión, no fue diferente, aunque su director Primi, sí que quiso dedicar su majestuoso pasacalle a su compañero Maxi Carvajal, para que nunca deje esta fiesta. Hablaron de porcentajes de parados y dieron cifras. Pero, se llevaron al público con su primera canción al criticar la enumeración de los asientos, dirigiéndose a la alcaldesa para que fuera ella la que se quedara de pie y el resto de las aficiones sentadas. En su segunda intervención, de pronto, se produce un cero energético y se caen las luces del recinto. Poco a poco se recupera el suministro, mientras cantan en torno a distintos temas como las colas de la TF5 o el concierto de Juan Luis Guerra. El público estuvo rápido y creó un manto de luz en la grada gracias a los teléfonos móviles. Otra imagen para el recuerdo. Al terminar, los de Primi no son una murga muy hecha a hablar en la tele, pero los pocos valientes que bajaron tiraron de humor para montar una cola en la TF5, con coches iluminados y acabar cantando, yo incluida, el “A la Marcha Bambones”.

Burlonas y Trabachones


Avanza la noche. Llegan Burlonas, primera y única murga femenina de esta final. Esto les carga de una responsabilidad que superan con creces y con unas voces que suenan a gloria, a pesar de ser casi las dos de la mañana. Con un primer tema de defensa del carnaval, realmente captan la atención con el segundo. En concreto, con una recreación casi perfecta del cartel del Carnaval de este año. Todos los personajes, en su posición correcta, comienzan a cantar y a desgranar temas carnavaleros, teñidos con toques de humor e ironía. Las de Adela Peña habrán salido satisfechas del escenario para volver a hacer el cartel conmigo en el backstage y demostrar por qué están donde están como murga, pero también como gran familia. Es para quererlas y mucho.

Y, tras ellas, el broche y punto final lo pusieron Trabachones. En su fase, los últimos en salir. En la final, igual. Se mostraron eufóricos, pero nerviosos en su primer concurso como Trabachones, además de su primera final. Pocas agrupaciones pueden presumir de haber conseguido algo así. Con el Síndrome de Truman, manifestaron un magnífico sentido de la crítica y hablaron de la forma de hacer un reality de todo mediante las redes sociales. En su segunda canción, volvió la crítica hacia la política nacional y su “Congreso de los Disgustados”. Una vez más, al acabar, tuvieron que darse prisa para poder hablar con ellos que, será por la alegría o bien por las horas de esfuerzo allí, no pararon de sonreír y demostrar su alegría por estar en una final.

Con una entrega de premios exprés, en la que la deliberación del jurado se produjo mientras se entregaban los otros reconocimientos de las murgas y presentación, acabó este concurso. Culminó con Zeta Zetas llevándose, de nuevo, el cartón del primero de interpretación, con Diablos Locos en segundo lugar, Bambones en tercero y Mamelucos con accésit. La alegría de los de Lemus por volver a hacerlo, contrastaba con los gritos de la afición criticando un “tongo”, al esperarse más de la nota concedida a la murga Trónica.

Al final, el recinto se vacía poco a poco. La gente se retira comentando qué le ha parecido esta final. Y ahí, a lo lejos, mientras una vuelve a su normalidad –toda la que se puede tener a las cuatro de la madrugada– tan solo quedan los gritos de la murga Zeta Zetas y su afición, golpeando a lo lejos los muros de hormigón de este recinto. Pienso en la suerte que tienen quienes viven un momento así. Y, también, qué suerte tenemos quienes podemos contarlo.

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Sección dedicada al análisis y a la investigación del Carnaval de Canarias.
Autor: Nicolás De La Barreda.

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