Fotografía: Álvaro Armas

Adultas Murgas

Zeta Zetas y Desbocados ponen el broche de oro a la tercera fase de Murgas Adultas

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6 febrero, 2020

El Recinto Ferial de Santa Cruz de Tenerife acogió ayer, miércoles 5 de febrero, la tercera y última fase del Concurso de Murgas Adultas de Santa Cruz de Tenerife 2020. Este último encuentro volvió a tener como maestros de ceremonia a los periodistas Eugenio González y Wendy Fuentes, encargados de dar la bienvenida a las siete agrupaciones que se disputaron un puesto en la gran final: Desatadas, Triquikonas, Cascarrabias, Arremangados, Desbocados, Ni Muchas Ni Pocas y Zeta Zetas.

La Murga Infantil Los Castorcitos, ganadores del primer premio de Interpretación del certamen Infantil, sirvieron de antesala a la gran noche murguera. Los pequeños del Cardonal conquistaron al público con las letras de Yone Expósito, que anteayer dio también la talla al frente de Trabachones.

Desatadas (2019)


Las cuarenta y tres componentes de la murga Desatadas, con la fantasía Con tanto color y tantas de ganas de Carnaval, hoy reflejo aquí la payasa que siempre quise soñar, fueron las encargadas de dar el pistoletazo de salida a la última fase. Dirigidas y diseñadas por Tatiana García Cabrera, se estrenaron, después de un año y medio de trabajo, sobre el escenario de ‘Los Coquetos años 50’. Arrancaron con una denuncia a la situación que han vivido con su costurera, y que las ha dejado en la estacada al igual que le ha ocurrido a Triquikonas.

En su primer tema Mi protesta hoy también es tu protesta, con voces y melodías mejorables, pero letras muy emotivas se manifestaron en contra de la explotación laboral, la homofobia, el cáncer de mama y la violencia de género. En su segundo tema, Los superhéroes de carne y hueso, con una tonalidad que recuerda a las Infantiles y letra de Ardiel Herrera homenajearon a los profesionales sanitarios y a los bomberos, al tiempo que criticaron el maltrato animal y los incendios de Australia. A pesar de ser su primer año, consiguieron levantar al público con su despedida.

Triquikonas (2005)


El pelotón del Carnaval, dirigido por Almudena Domínguez, subió al escenario con sus 101 componentes cantando al unísono y con muchas ganas de poner a bailar al público del Recinto. En su primer tema, Culpable o inocente, apostaron por la crítica al ritmo de Agnus Dei en un guiño a la mítica serie de Atresmedia, Vis a vis. “Yo lo intenté, aguanté cada golpe, cada discusión”, entonaron las chicas de Triquikonas en una crítica a la violencia de género, las mujeres encarceladas y las situaciones que sufren entre paredes de hormigón, y que arrancó algunos aplausos del público, pero no logró acoplar crítica y humor.

En Las tres comadres hadas, su segundo tema, apostaron por el humor y recuperaron el estilo que caracteriza a esta formación femenina. Ataviadas por bloques como Flora, Fauna y Primavera, las tres hadas madrinas de La Bella Durmiente, con melodías de bandas sonoras muy conocidas y algunas chispas de humor realizaron sus conjuros. Empezaron muy bien, pero se fueron desinflando a lo largo de la actuación, fruto seguramente del cansancio por lo ocurrido la noche anterior. No obstante, las chicas remontaron en su despedida con una Maléfica que entonó la archiconocida Santa Cruz en Carnaval que logró poner de nuevo al público en pie.

Cascarrabias (1984)


Desde el Puerto de la Cruz llegó la tercera agrupación de la noche. Bajo la dirección de Javier González Méndez y con 62 componentes que entonaron con fuerza su presentación y pasacalle. Con buenas voces, pero escasa vocalización, por la complejidad y longitud de las letras, afrontaron su primer tema, Blanco y negro contra todo color. En él, se apoyaron en un cómic con el que hablaron del acoso escolar, de las oposiciones de la hija de Curbelo o la emigración de los jóvenes canarios.

En su segundo tema, Nunca he estado tan arbusto, los ganadores del Concurso de Murgas del Norte 2019, caracterizados al más puro estilo Zeta Zetas, con destreza y una vocalización mucho mejor que la del primer tema, apostaron por la defensa de la naturaleza. Al ritmo de Lady Laura, el conocido tema del brasileño Roberto Carlos, los Cascarrabias levantaron al público a pesar de la velocidad con la que entonaban las letras de Alejandro Álvarez y Francisco Cabrera. Antes de marcharse, y a escasos dos minutos de parar el reloj, se despidieron con un reconocimiento a sus 36 años de historia en el Carnaval que logró arrancar el aplauso del público.

 

Arremangados (2018)


En cuarta posición llegaron los 51 componentes de la murga de Candelaria, que participa por segunda vez en el concurso capitalino, bajo la dirección de Ricardo Delgado Sosa. Los Arremangados comenzaron su actuación lanzando un mensaje de apoyo a los medios de comunicación que dan cobertura al Carnaval chicharrero y a sus compañeros la Afilarmónica Triqui-Traques tras la denuncia recibida por uno de sus temas en el que se alentaba la transfobia. En su primer tema, Apostando y apostando… Y mis islas se van tumbando, los de Candelaria trataron el manido tema de los incendios, con mención especial a la falta de hidroaviones, e hicieron un llamamiento, con buenas voces, pero poca garra, a apostar por Canarias.

Su segundo tema, Por allán, por aquín… pon en tu vida un payasín, transformó a sus 51 componentes en el mítico personaje de Gran Hermano, Payasín. Una canción en la que intentaron encajar, sin éxito, crítica y humor. Sin más preludios, y como no podía ser de otra manera, comenzaron los tartazos, primero a Pedro Sánchez, luego a Bertín Osborne y sus mejillones Cuca, y todo ello, sin olvidarse de la Pantoja en Supervivientes, la niña de la curva o Iniesta. En definitiva, un revoltijo de personajes y temas que perdió de vista su hilo conductor. Regalando dos minutos, a ritmo de batucada y con cuatro bailarinas de Tropicana sobre el escenario, se despidieron los de Candelaria.

Desbocados (2006)


La murga de la Cuesta Piedra, fundada en 2009 y, con un llamativo diseño de Jonathan Suárez, pisó el escenario con fuerza, derrochando energía y ganas de Carnaval en su presentación y pasacalle. Fueron, sin duda, unos de los salvadores de esta tercera fase. Apoyados por su afición, pequeña pero muy ruidosa, se desbocaron sobre las tablas de ‘Los coquetos años 50’, mientras criticaban a las formaciones que se venden por un cartón o un puesto en la final.

En su primer tema, Los ciclos de la vida, los 59 componentes de Juan Jesús Padilla criticaron la gestión de Coalición Canaria y sus “cuarenta años de mamoneo” para terminar homenajeando a las cuatro murgas infantiles que este año han desaparecido de nuestra Fiesta Mayor y al Club Deportivo Tenerife. En su segundo tema, El indeciso, con mucha fuerza vocal y letras mejorables, criticaron a la nueva alcaldesa y sus promesas electorales, ganándose, a 5 minutos de terminar su actuación, un puesto en la gran final.

Ni Muchas Ni Pocas (2000)


Esta murga que lleva 20 años en nuestra Fiesta Mayor comenzó su actuación con la lectura de una tierna niña que define a la agrupación como tribu que viene a salvar el Carnaval desde algún remoto lugar. En su primer tema, Siempre juntas, siempre unidas…¡a luchar!, reivindicaron la necesidad de defender la tierra y el abandono de los mayores en residencias o asilos.

En su segundo tema, Estás bonito tú pa pasar la ITV, se manifestaron en contra del desempleo y los incesantes vericuetos de la política española. Una interpretación carente de hilo conductor y caracterizada por un montaje musical muy agudo y una vocalización muy mejorable que no logró convencer al público presente. A pesar del esfuerzo de las chicas de Laura Sierra, su actuación las coloca a la cola de la fase.

Zeta Zetas (2003)


La última formación de la noche representa, indudablemente, la evolución natural de una murga. Los encargados de despedir la penúltima noche murguera llegaron desde el Barrio de La Salud, con 81 componentes y la impecable interpretación del solista Besay Pérez junto a la Joven Orquesta de Canarias. Llenaron el escenario desde el primer minuto, no solo con sus voces, sino con su buen hacer y una puesta en escena que dejó al público enmudecido.

Ataviados con la fantasía, Tristeza bajo una máscara de alegría, somos Los Fantasmas de la Ópera, de Santi Castro, los chicos de Lemus apostaron por una actuación sinfónica de otra galaxia. Con su primer tema, El fantasma del Carnaval, demostraron su capacidad para combinar música clásica y Carnaval. Al compás de The Phanthom of the Opera de Andrew Lloyd-Weber acusaron numerosos temas como la elección del Cartel del Carnaval 2020 o el carácter inclusivo de la celebración. Repasaron las localizaciones en las que ha crecido la fiesta de la máscara y criticaron a las murgas que se ciegan por un premio. Para finalizar, dos pancartas a cada lado del escenario en las que se podía leer “Hay que luchar por conservar nuestra cultura y nuestro Carnaval”.

En su segundo tema, Un monumento por ellas, interpretaron un alegato muy acertado en contra de la violencia de género y el machismo. Todo ello, amenizado por un breve comunicado ofrecido por una joven que puso en valor el papel de la mujer, la comunidad LGTBI y a todos los que son capaces de mirar atrás y pedir perdón. Puesta en escena impecable con cambio de vestuario incluido y acompañado de voces mágicas en una dramática llamada a la Justicia hacia las mujeres. Los ganadores de 2019 se despidieron con el Recinto abarrotado y todo el público en pie para cantar su despedida. Un despliegue artístico, visual y vocal que puso el broche de oro a la última fase de Murgas Adultas del Carnaval 2020.

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Sección dedicada al análisis y a la investigación del Carnaval de Canarias.
Autor: Nicolás De La Barreda.

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